26 de junio 2006 - 00:00

Tras 12 años, una muestra de Botero en Buenos Aires

Uno de las pocas obras de Botero que se encuentran en laArgentina.
Uno de las pocas obras de Botero que se encuentran en la Argentina.
No es común que un artista internacional en el momento cumbre de su carrera como Fernando Botero, tenga una exposición en Sudamérica. Hace 12 años disfrutamos de una estupenda muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes de este maestro nacido en 1932 en Medellin, que en aquella oportunidad nos regaló la escultura en bronce «Torso Masculino», que se encuentra, desgraciadamente mal colocado, en el Parque Tahys de Libertador y Callao, Es una de sus esculturas monumentales donde, así como algunos confunden gordura con hinchazón, se confunde obesidad con sensualidad.

Hoy Fernando Botero forma con Lucien Freud el dúo de artistas vivos más cotizados del mundo. Sus exposiciones se multiplican por los cinco continentes y su mayor felicidad es pintar y modelar, al punto de que él mismo confiesa que no toma conciencia de los dias de la semana y que un domingo, para él, es igual a cualquier otro día.

Sus pinturas de gran formato las realiza en la Rive Gauche de Paris en la Rue du Dragon; las esculturas en Pietrasanta, localidad italiana cercana a Carrara; las acuarelas y pastelograles en Montecarlo, y las pinturas pequeñas, en su departamento del piso 22 de 79 y Park Avenue en Nueva York. Sin duda es el mejor ejemplo de un artista globalizado,, que ha realizado cerca de cinco mil obras.

La pintura figurativa no gozabade mucha demanda en 1960 -año en que Botero se instaló en EE.UU.-, porque eran los tiempos de los expresionistas abstractos que promocionaba el gran marchand de arte que fue Leo Castelli. Pero, siempre hay un golpe de suerte y el Museo de Arte Moderno de Nueva York recibe la donación de una versión de la «Mona Lisa» de Da Vinci realizada por el maestro colombiano, y la entonces primera dama, Jackie Kennedy que el gobierno de Francia le preste por unos días la famosa pintura de Leonardo para que sea exhibida en el Metropolitan Museum. El director del de Arte Moderno no quiere ser menos y cuelga el Botero en la entrada.

Ese gesto simpático y mediático le dio un cuarto de hora a Botero, quien tenía como mecenas a los hermanos Auerbach. Estos alemanes eran los propietarios de los derechos intelectuales de Elvis Presley, y con los años abrieron una galería de arte en la Avenida Madison de Nueva York, la ciudad donde se comercializa la mayoría de las obras de Botero en valores que fluctúan entre los dos millones de dólares por telas de 2 x 2 metros y varios personajes, hasta módicos 50.000 por pequeñas telas, pasteles o carbonillas.

El mes pasado dos pinturas suyas superaron los dos millones tanto en Christie's como en Sotheby's, y las esculturas en bronce se pagaron entre quinientos y un millón dólares.

A partir de mañana y por seis semanas se podrán ver en Buenos Aires 50 de sus obras, que provienen del Museo Nacional de Bogotá y que nos muestran la visión de Botero de su país natal. El apasionado artista también ha realizado una serie sobre los violentos episodios en la prisiones de Irak. Sin duda Fernando Botero es hoy el mejor embajador de Colombia en el mundo.

En otro orden, la semana pasada, confirmando los pronósticos de estas páginas, por el Henri Martin pintando en el Puerto de Collioure se superó el millón de dólares y por un Le Sidaner se llegó a 750.000, cifras nunca alcanzadas por estos postimpresionistas que, insistimos, están infravaluados.

Es muy difícil explicar lo que está pasando en el mundo del arte (el Modigliani que superó los 30 millones; el Klimt que en venta privada llegó a 135 millones y los girasoles de Shiele que superaron los 20 millones); no basta con sostener que hay mucha liquidez.

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