24 de abril 2006 - 00:00

Turner y Venecia: un matrimonio perfecto

«Venecia: Dogana y San Giorgio Maggiore», de Joseph Mallord William Turner.
«Venecia: Dogana y San Giorgio Maggiore», de Joseph Mallord William Turner.
Mañana es el día más importante de la ciudad más bella del mundo: Venecia, ya que es San Marcos, y la ciudad festeja el día de su patrono. Cada uno de los cuadros que pintó Joseph Mallord William Turner son el mayor homenaje que se le puede hacer a la Serenísima; tan sólo vivió cuatro semanas y viajó en tres ocasiones allí (1819-1840), pero realizó cerca de mil dibujos a lápiz, 150 acuarelas y decenas de pinturas.

Se alojaba en el Hotel Europa y fue, sin duda, el continuador de la dinastía de pintores de «veduttas» que tiene en Canaletto y Bellotto sus mayores referentes. La última, que pintó en 1840, era una vista de la Giudecca (la isla donde vivían los judíos) con la Iglesia de San Jorge y la Basilica de Nuestra Señora de la Salute, que fue vendida en remate en 1897 y años después regalada a los Padres Franciscanos, quienes la pusieron en venta a principios de este mes.

El mayor precio de una pintura de Turner había sido casi 9 millones de dólares hace 20 años, que fue la última vez que apareció un óleo importante en venta, y en un acto de optimismo ante el fervor del mercado, la casa Christie's la sacó a subasta con una reserva de 15 millones, y finalmente un hombre dichoso la compró en 39 millones de dolares, como se informó oportunamente en esta sección.

Turner es el artista más importante que ha dado Gran Bretaña en su historia; sus primeros pasos estuvieron influidos por el arte francés, en especial por Poussin y por el primer paisajista pleno que fue Claudio Lorena. Desde muy joven, Turner disfrutó de un éxito absoluto y, cuando evolucionó hacia un estilo que puede considerarse el origen del impresionismo y en algunos casos de la abstracción, su obra comenzó a ser discutida pero su fama le permitió sobrellevar las críticas.

Ha sido de los artistas mas prolíficos de la historia. Cuando murió, legó a Inglaterra cerca de 20 mil dibujos a lapiz, 19 mil acuarelas, y cerca de 300 pinturas, la mayoría de las cuales se pueden disfrutar en la Tate Gallery de Londres. Era un dotado, un hombre de inteligencia superior y de capacidad de trabajo extraordinaria; gozó de gran popularidad y de gran exito comercial, y tenía una memoria prodigiosa.

Pintó su primer cuadro de Venecia 14 años después de tomar apuntes en la ciudad; amabala tormentas y se hacía atar al palo mayor de las naves para observarlas en alta mar, y luego reflejarlo en la tela. Hace pocos años que la fama de Turner es universal: fue gracias a una retrospectiva, hace 40 años, que ser realizó en el MOMA de Nueva York, y luego la compra en precio record mundial para la época de una obra de arte, que realizó nuestra Amalia Lacroze de Fortabat, en aquellos tiempos llamada «la enigmática señora de blanco».

Era una pintura de Turner realizada en Londres en 1846, que recreaba una situación imposible: «Julieta y su nurse en Venecia», como completando la obra de Shakespeare, y cambiando Verona por Venecia. Esta estupenda obra se encuentra en la Argentina y su dueña ha sido tentada en varias ocasiones para desprenderse de ella. Sólo la ha prestado durante un período al Museo Metropolitan de Nueva York.

Hace 50 años se vendieron dos obras en 50.000 dolares y eran record: hoy valen mil veces más. Es difícil pensar en una inversión mejor en estas cinco décadas. Hace menos de un año se pagaron 3 millones de dólares por una acuarela de gran tamaño (66x100 cm.). Sin duda, es de esperar que aparezcan en el mercado algunas obras de importancia ante lo insólito de las últimas ventas.

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