8 de julio 2003 - 00:00

Un audaz "Holandés" con la firma Kuitca

Un audaz Holandés con la firma Kuitca
«El holandés errante» de Richard Wagner. Con Fedor Mozhaev, Maria Russo, Paul Plishka, Carlos Bengolea, Carlos Duarte y Alejandra Malvino. Régie: DanielSuárezMarzal.Esc.: Guillermo Kuitca. Vest.: Mini Zuccheri. Ilum.: Nicolás Trovato. Dir. Coro: AlbertoBalzanelli.Orq. Estable del Teatro Colón. Director: Charles Dutoit. (6/ 7, Teatro Colón).


Esta vez el debate no pasa por los cantantes ni la orquesta, aunque también tienen lo suyo, como se verá; pero el gran protagonista es el artista plástico y escenógrafo Guillermo Kuitca, que presentó un trabajo definitivamente innovador, aunque vinculado a su estética y obsesiones, tal como se aprecia en su actual muestra en el Malba y como fue en el Reina Sofía de Madrid y ahora en el museo más moderno de la ciudad, el simbolismo de la cinta transportadora de equipajes en los aeropuertos como elemento dramático.

Conviene darse una vuelta por la muestra antes de ir a ver este innovador «Holandés errante». ¿Quién puede contener la ansiedad en el momento de llegar a un país lejano, o volver al propio, y la angustia de esperar para reencontrase con sus pertenencias? Por lo tanto, es un elemento dramático.

Kuitca
no es un recién llegado al mundo wagneriano, hay trabajos suyos sobre la Tetralogía en la actual exposición, e hizo su peregrinación a Bayreuth. Este crítico también, y recuerda un «Oro del Rhin» con rayos láser y un «Tristán» rodeado de bidones con presumibles sustancias químicas. A los que abuchearon en la función inaugural les faltaban estos datos; los más avisados la vitorearon, son los que aceptan abstracciones y que del programa también miraron la fecha: 6 de julio de 2003. Los otros siguen pegados al Siglo XIX. Está bien, cada uno hace lo que quiere. Pero si no se acepta el arte moderno que tampoco se hable por teléfono celular, ni se viaje en avión, ni se cure sus enfermedades con antibióticos.

La escenografía y la régie son discutibles, es cierto, pero hay en esta versión cosas censurables que sí merecen señalarse en lugar de castigar el éxito de un joven talentoso, que es argentino y reconocido mundialmente. ¿O el resto del mundo del arte está equivocado?

El holandés es un tenor ruso que canta «para adentro» y cuando hace la emisión hacia fuera es más propia de «Jovanchina» que para Wagner. Daland lo personifica el legendario Paul Plishka, pero los 35 años de carrera se notan en su voz algo cansada y sostenida a fuerza de vibratos. La Senta de María Russo es indescriptible, su emisión y el timbre de su voz son tan rústicas como sus modales.

Muy bien Carlos Bengolea como Erik, así Carlos Duarte en el Timonel y Alejandra Malvino como Mary. Excelente el Coro Estable, aunque algún ansioso se empeñara en cantar un compás anticipado. Si la instrumentación fuera de cuerdas y maderas escuchar a la Orquesta Estable sería un placer, pero es Wagner y el cromático compositor otorga a los metales partes muy importantes, inclusive el leiv-motiv central; desgraciadamente las pifias y desafinaciones vinieron de ese sector, que no se pueden contagiar del célebre profesionalismo de Charles Dutoit ni de la hermosa partitura que tenían adelante. La régie y la iluminación, así como el vestuario, se encolumnaron con la novedosa propuesta plástica escenográfica.

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