29 de octubre 2002 - 00:00
Un puente teatral con Alemania
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Luciano Suardi
•Semimontado
Periodista: ¿Las obras seleccionadas tienen algún rasgo en común?
Luciano Suardi: Elegimos estas obras entre unos treinta títulos, aproximadamente, y lo que descubrí es que algunos textos que ofrecían un contenido más político o intentaban una crítica social resultaban muy ingenuos y hasta superficiales frente a la cruda realidad que estamos viviendo hoy aquí. A mí no me daban ganas de contar esas historias desde un punto de vista tan europeo. ¡Como si no hubiese problemas Alemania también!; por ejemplo, el tema de la inmigración y los trabajadores ilegales que ha llegado a un grado de intolerancia extrema. Pero, claro, están muy lejos de la realidad enloquecedera que estamos viviendo los argentinos en estos días.
P.: Usted ya estuvo en Alemania el año pasado ¿Qué otros temas predominan en la nueva dramaturgia alemana?
L.S.:. Hay algo que tiene que ver con cierta desidia y hartazgo de la sociedad, un tema interesante y que se puede universalizar fácilmente. La falta de sueños y de perspectivas desde lo cotidiano es un tema que a mí me interesa mucho, pero a nivel dramático la obra que más me gustó fue «Un sueño árabe» que posee una estructura casi musical. Además, los personajes dicen lo que están pensando y cuentan lo que están haciendo, todo el tiempo, y esto viene muy bien para un semimontado. También me interesó mucho que en una atmósfera absolutamente cotidiana empiece a infiltrarse un mundo de ensoñación y pesadilla, a partir de que la protagonista se queda dormida y empieza a soñar. Todo se trastroca luego de que los tres personajes masculinos la besan, desatando todo tipo de maldiciones y encantamientos. El ambiente y la estructura de la obra recuerda a los de «Las mil y una noches»...
P.: Parecería que se decidió por la experimentación como línea de trabajo.
L.S.: En realidad yo me veo «clásico». Cuando empecé a dirigir predominaba un estilo de actuación que tenía cierta impronta enrarecida o extraña, hablo de muchos años atrás. En cambio, yo prefería que la emoción fuera lo más verdadera y cotidiana posible y que se entendiera la historia que quería contar. Lo que me gusta del teatro y lo que más me conmueve de él es poder disfrutar de una historia bien actuada y bien contada, no tiene por qué ser lineal o seguir una línea cronológica. Yo busco desde la emoción algo que conmueva al espectador y que desde esa conmoción que él percibe también pueda pensar. Es así de simple y no tengo ninguna otra teoría sobre esto.
Todas las funciones son con entrada libre y se ofrecen los días lunes y martes a las 20, en la Sala del Goethe, ubicada en Corrientes 319.



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