Al ver que no es rubia, ni blanca, ni sobria y elegante, el abogado no quiere saber nada con ella, hasta que ambos descubren -platónicamente- su enorme capacidad para intercambiar emotivas lecciones de vida...
Lo triste es que el guión no puede -en realidad, no lo intenta- explicar esta obsesión no correspondida de la rapera por su colega canoso que domina la mitad del film. Sin un actor tan brillante como
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