Ringo Starr: no es una sorpresa que él actúe poco y que todo el esfuerzo lo haga su banda.
Ringo Starr no tiene escrúpulos, y es posible que, en este caso, eso sea una virtud. Si no fuera por ese desprejuicio, hace rato que habría pasado a cuarteles de invierno y puesto sus 73 años de edad a vivir una existencia de jubilado millonario. En cambio, el ex Beatle, el integrante menos ilustre del cuarteto de Liverpool, sigue cantando y girando por el mundo, volviendo una y otra vez sobre algunas de aquellas viejas canciones y rodeándose de distintos músicos -de décadas pasadas pero más jóvenes que él- para rellenar los conciertos y tener que trabajar relativamente poco.
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Y no se lo puede cuestionar porque nadie es engañado. A esta altura, después de mucho tiempo al frente de la All Starr Band, una agrupación que va cambiando su integración con los años, nadie debería sentirse sorprendido. Y nadie podría estar defraudado al escuchar un show donde canta apenas 10 piezas de las 25 que integran el repertorio, toca la batería sin gran entrega -siempre con un colega a su lado que es quien arrastra el barco y marca los pulsos-, y ofrece un espectáculo que se parece más a una estudiantina de hombres grandes que un recital de artistas en actividad.
Siempre apelando a la paz y al amor y con sus dedos en "v", Ringo arrancó su show con "Matchbox", un "cover" de Carl Perkins. A lo largo de dos horas, vinieron luego en su voz "It Don't Come Easy", "Wings", "Dont Pass Me By", "Honey Don't", "Anthem", "Photograph", etc. Tuvo sus momentos de mayor gloria con "Yellow Submarine" y "I Wanna Be Your Man". Cerró con todos sus compañeros con "(With a Little) Help From My Friends". Y dejó como bis, como ya es costumbre, "Give Peace a Chance" de John Lennon. Todo fue interpretado con su garganta poco virtuosa pero entusiasta. No faltaron los problemitas de afinación que le han sido siempre propios. Y el respaldo sonoro lo puso un grupo al que le sobran horas de vuelo y de profesionalismo.
Precisamente, fueron esos mismos "All Starr..." quienes se adueñaron de la mayor parte del recital. Steve Lukather, Richard Page, Gregg Rolie y Todd Rundgren, sobre todo, se repartieron los momentos solitas, haciendo sus propias piezas o recreando las de bandas por las que pasaron. En un clima ochentoso, con teclado de sonoridad antigua y con actitud de fiesta de casamiento, estos músicos maduros hicieron escuchar, entre tantas otras, "I Saw the Light", "Rosanna", "Kyrie", "Bang the Drum", "You Are Mine", "Africa", "Broken Wings". Y enloquecieron a un público -entre el que estaba Charly García- que parecía muy dispuesto a divertirse sucediera lo que sucediere, con una discotequera "Hold the Line" y con una festivalera "Oye como va" de Santana, un grupo del que Rolie participó varias veces.
Ringo Starr (canto, batería, teclado) & All Starr Band. Con Tod Rundgren (guitarra, percusión teclados, armónica), Gregg Rolie (teclados, voz), Richard Page "Mr. Mister" (bajo, voz), Steve Lukather "Toto" (guitarra, voz), Gregg Bissonette (batería, coros) y Mark Rivera (saxo, percusión, teclados, coros). (Teatro Ópera, 4 de noviembre. Repite en el Orfeo de Córdoba, 6/11, y Luna Park, 8 y 9/11).
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