26 de noviembre 2003 - 00:00

"Voy tras chismes que nadie quiere contar"

Mercedes Vigil
Mercedes Vigil
Mercedes Vigil, con novelas históricas sobre personajes de su país tan famosos como polémicos -una feminista, un alquimista, un coronel que le permite recorrer la historia de la masonería- se ha convertido en la autora de bestsellers del Uruguay. En su novela, «Matilde» (Planeta), revive a la mujer de José Batlle y Ordoñez (don Pepe), presidente que realizó a comienzos del siglo XX grandes modernizaciones en el Uruguay, y que Mercedes Vigil atribuye a su amor por la argentina Matilde Pacheco. Dialogamos con la escritora.

Periodista:
¿Provoca escándalos en el Uruguay con sus libros?

Mercedes Vigil: Una revista dijo que me gustan los chismes, pero los de gente paqueta; puede ser una buena definición. Me interesan sucesos sobre los que los historiadores no escriben y nadie me quiere contar. Me encanta entrar en una casa de familia, levantar tapetes, sacudirlos, abrir las cortinas y ver que hay detrás. En «El alquimista de la rambla Wilson» se desnuda la vida de un ministro muy famoso en el Uruguay, era alquimista y fabricaba oro, un tipo muy especial, homosexual, pareja de un hombre que estuvo casado con Josephine Baker.


P.:
¿Qué le dicen las familias de sus biografiados?

M.V.: Contrariamente a lo que muchos pensaban, me dejan entrar. No sólo me dan información, me disculpan los errores. Soy la primer mujer que ha entrado a los archivos de la Masonería. En «Matilde, la mujer de Batlle» -que no es Matilde Ibañez, la mamá del actual presidente sino su tía abuela, Matilde Pacheco, esposa de Pepe Batlle (un ícono para la mitad del Uruguay)- cuento lo que no se enseña en los liceos: que era viuda, que fue amante concubina de Batlle durante 12 años, que los tres primeros hijos fueron adulterinos.


•Información privilegiada

P.: ¿Y el presidente del Uruguay, Jorge Batlle, qué dice del retrato que usted ofrece de su tía abuela?

M.V.: Apenas se enteró, por un programa de TV, que yo estaba trabajando en este libro, me llamó para darme información.


P.:
¿Por qué cuenta la historia de Matilde Pacheco Stewart, una argentina?

M.V.: Siempre me atrapó, no por lo que se dijo sino por lo que no se dijo. Matilde fue una mujer muy especial, descendiente directa de María Estuardo, hija de Manuel Pacheco y Obes, sobrina de Melchor, y de Pancho Oswald, que con los Stewart, fundaron Temperley en la Argentina. En sus diarios anota las impresiones que tuvo en su infancia en la estancia de Justo José de Urquiza, padrino de Rosa, la hermana que le seguía. Allí conoció a un pintor muy extraño, con una mujer que hablaba raro, era Juan Manuel Blanes que estaba pintando la epopeya de Entre Ríos, y su mujer era italiana.


P.:
¿Por qué, luego de contar la vida de una feminista, vuelve a escribir sobre una mujer?

M.V.: He escrito de hombres y de mujeres. Si «Una mujer inconveniente» tuvo tanto éxito en mi país es porque la escribió una mujer que no es feminista. Las mujeres debemos reescribirnos a nosotras mismas, los hombres no pueden dar estos libros, darán otros. En el Uruguay una de las primeras novelas históricas que habla de mujeres, «El combate de la tapera» de Eduardo Acevedo Díaz, pinta una mujer esencialmente masculina. Los hombres cuando escriben novela histórica le ponen trenzas y nombre de mujer pero hablan de hombres. «Matilde» (no soy batllista) trata de dos personas que lucharon por defender su amor más allá de los impedimentos sociales, y también es histórica y política. Pepe Batlle se unió a una mujer que había sido violentada, a la que su marido le había reventado su fortuna, y con la que no se pudo casar hasta 1895, cuando ella enviudó, y tuvo tres hijos bastardos, a los que no se recibía en los grandes salones, aún cuando Matilde ya era Primera Dama. Esto hizo que tuviéramos la legislación mas moderna. Matilde es una heroína que no surge de una batalla convencional, sino de una batalla por su propia vida.


P.:
¿Cómo fue esa «batalla»?

M.V.: Una batalla de construcción, de hacerse de sus cenizas como el ave fénix. Y ayudar a construir un país moderno. Gracias a ella las mujeres en el Uruguay usufructuamos de la libre administración de nuestros bienes, desde 1905 de ley divorcio, desde 1911 de equiparación entre hijos legales, naturales y adulterinos. Me han preguntado si fue un antecedente de Evita, si bien nosotros somos muy dependientes de la Argentina, creo que el gobierno de Pepe Batlle aventó la posibilidad de la aparición de un peronismo en el Uruguay.

Dejá tu comentario

Te puede interesar