26 de septiembre 2003 - 00:00

William Shakespeare, muy lejos de Oxford

William Shakespeare, muy lejos de Oxford
Entre las variadas propuestas que ofrece hoy la cartelera teatral porteña (más allá del Festival Internacional de Buenos Aires que entró en su fase final) se cuenta «Romeo y Julieta -La Villa», con dirección de Gabriel Morales Lema. Se trata de una versión libre de la tragedia de William Shakespeare, traducida del inglés por el director y adaptada al lenguaje villero por Juan Gabriel Romero y Pablo Brisuela, dos jóvenes integrantes de la Radio comunitaria «El milenio continúa», que funciona en la Villa 31 de Retiro. La acción fue trasladada de Verona a una villa de emergencia porteña, «en donde impera la desesperanza y «la inevitable destrucción de la inocencia juvenil» en palabras de Morales Lema. La pieza culmina hoy sus representaciones en la sala Ana Itelman (Guardia Vieja 3783, a las 22), para mudarse al Centro Cultural San Martín, donde estará durante el mes de octubre. Los papeles protagónicos están a cargo de dos actores profesionales (Luciana Ulrich y el director), mientras que el resto del elenco está integrado por habitantes de la Villa 31 y algunos jóvenes «sin techo» que el director conoció en la calle. Ellos son: Victor Aramayo, Jeanneth Camacho, Alejandro Sosa, Genoveva Grisolía, Fabián Escudero, J.Gabriel Romero y Alberto Servín. Según Morales Lema, el interés en reflejar estas vidas «urgentes, sin proyectos, y rodeadas de muerte» lo ayudó a redescubrir esta trágica historia de amor. Su versión incluye ritmos de cumbia y abundante jerga callejera, pero respeta la poética del original shakespeareano.

Periodista:
¿Cómo nació este proyecto?

Gabriel Morales Lema: Para mí, el activador de esto fue el haber trabajado en la Villa Arturo Illia del bajo Flores y también algunos artículos que leí sobre la vida de los chicos en reformatorios y sobre la violencia entre barritas de adolescentes. Por otro lado, mi proyecto artístico es traer los clásicos al mundo de hoy. Mi próxima obra es una versión de «Hamlet» vinculada a la realidad argentina. Con «Romeo y Julieta» vamos a seguir en octubre en la Sala Enrique Muiño del Centro Cultural San Martín. Esto nos va a liberar del seguro de sala, y así los chicos van a poder ganar algo con su trabajo. A algunos le cuesta mucho venir, porque no tienen plata para el colectivo o porque fue detenido por falta de documentos. Esta experiencia los ayudó a levantar su autoestima y a querer superarse dentro de la realidad de ellos y de ciertas urgencias que no se pueden obviar.

P.: ¿Fue difícil convencerlos para que actuaran?

G.M.L.: Fue toda una aventura conseguir a los actores, uno de ellos cuida autos y abre la puerta de los taxis cerca de la galería Lorange. Yo fui con el libreto y le propuse leer algunas escenas de Romeo y con eso lo convencí. En cambio al actor que hace el rol de Mercucio (Víctor Aramayo), lo descubrí en una película sobre gente de la calle, «La sombra de las luces», que dirigió Baltazar Tokman. Su incorporación complicó un poco el trabajo, porque como vende la revista «Hecho en Buenos Aires», los ensayos se hacían a cualquier hora y en cualquier lugar. Fuera de eso, todos sintieronque la versión hablaba de ellos. Los adaptadores son dos chicos adolescentes que viven en la Villa y la puesta tiene un ambiente muy concreto y cotidiano, por ejemplo, uno de los enfrentamientos entre Montescos y Capuletos se da en el marco de un partido de fútbol. Montar esta obra implicó todo un entrenamiento. Yo les pedí que no actuaran, que tratasen de ser naturales, porque es increíble cómo enseguida se les pegan los vicios de actuación. Además aprendieron a respetar un horario, tuvieron que estudiar un libreto. Todo esto les dio más ganas de superarse y saben que depende de ellos que la obra siga.


P.:
Usted se reservó el papel de Romeo.

G.M.L.: Que yo haga Romeo tiene que ver con que concibo mis proyectos desde la actuación. Para Julieta probé a varias chicas de la villa pero no funcionó, primero porque es muy difícil encontrar una chica de 21 años que no sea madre o no esté atada a este tipo de responsabilidades. Cuando inicié la búsqueda --¡inocente de mí!- puse un cartel en la villa y a los 10 minutos cayeron 20 personas preguntando cuánto pagaban. Fue complicado explicarles que era un proyecto en cooperativa y que todo dependía de nosotros. Finalmente encontré una Julieta de diecisiete años, pero me di cuenta de que el vínculo amoroso entre Romeo y Julieta resultaba demasiado fuerte para alguien no ligado a la actuación. Entre otras cosas hay que besarse, por eso decidí incorporar a una actriz profesional. Ahora todos los chicos quieren hacer de Romeo para poder darle un beso a Julieta.

Entrevista de Patricia Espinosa

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