2 de noviembre 2000 - 00:00

"XIU XIU - Inocencia Perdida"

L a actriz de origen chino Joan Chen debutó hace dos años como directora con un film notable y duro que, pese a algunas levísimas traducciones no concesiones al lenguaje occidental, pinta la realidad de su país con más profundidad que muchos de los que lo muestran desde adentro.Basándose en una novela de su compatriota Yan Geling, también residente en los Estados Unidos, Chen cuenta la historia de una adolescente que, como tantas en su tiempo (incluyendo a la directora), fue separada de su familia y enviada a trabajar al campo por imperio de los demenciales postulados de la «Revolución Cultural». Para más desgracia, en sus postrimerías (1975).
El film que, como es fácil comprender, no fue rodado en China, se divide en tres partes bien diferenciadas. Una, luminosa a su manera (fundamentalmente, comparada a lo que se viene), describe la preparación del viaje que ella vive con la inconsciencia de la edad, pero sobre todo impregnada del fanatismo ambiente y sus falsas promesas. Este es el fragmento tal vez más innecesariamente explicativo de la película, aunque también conmovedor.
Luego de una brusca transición a un año después, comienza la segunda parte, cuando a la protagonista la «premian» por su desempeño como obrera en una fábrica enviándola a que aprenda a arrear caballos en las desoladas estepas cercanas al Tíbet. Allí tiene que convivir, en las peores condiciones posibles, con su maestro, un tibetano iletrado y taciturno con el que, le dicen, estará segura, porque ha sido castrado por soldados enemigos durante una de las tantas guerras que asolaron su país.
Xiu Xiu, adolescente al fin, somete a su anfitrión a sus caprichos de chica de ciudad llamada a objetivos mayores, en una convivencia que fluctúa entre el rechazo, la resignación y hasta un remedo de vida familiar. Esta es, sin duda, la mejor parte de la película: seca, silenciosa y hostil como el paisaje que los rodea que, aunque imponente, jamás luce «bello».

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