Bonos en dólares: qué estrategias recomiendan especialistas para mejorar rendimiento

Finanzas

Los analistas que dialogaron con Ámbito marcaron algunas oportunidades de reacomodamiento de cartera para aquellos inversores que ya tengan posiciones en este tipo de activos o para aquellos audaces que estén pensando en apostar por la deuda doméstica.

A pesar de que tuvieron una muy buena semana, los bonos soberanos en dólares continúan en valores muy deprimidos ya que el mercado es escéptico respecto de un futuro favorable para la macroeconomía argentina. En este marco, los especialistas que dialogaron con Ámbito marcaron algunas oportunidades de reacomodamiento de cartera para aquellos inversores que ya tengan posiciones en este tipo de activos o para aquellos audaces que estén pensando en apostar por la deuda doméstica.

En un informe publicado esta semana, la sociedad de bolsa InvertirOnline le sugirió a quienes tengan un bono argentino en moneda dura prestar atención a la relación de precios entre títulos de similar duración. La principal conclusión del trabajo fue que para aquellos que tengan en sus manos un Global 2029 (GD29) o un Global 2030 (GD30) resulta conveniente venderlo para comprar un Bonar 2029 (AL29) o un Bonar 2030 (AL30), respectivamente. Vale recordar que los GD están sujetos a legislación extranjera mientras que los AL fueron emitidos bajo ley local.

La recomendación se sustenta en que actualmente el ratio (cociente) entre el AL29 y el GD29 es de u$s0,90, lo suficientemente bajo en comparación con un promedio histórico de u$s0,93. Asimismo, el ratio entre el AL30 y el GD30 es de u$s0,90, contra una media de u$s0,95.

“El informe apunta a aquellos inversores que ya tienen bonos soberanos para que aprovechen estas oportunidades de compra-venta. Busca hacer más eficiente esa tenencia. Lo que uno observa es que el ratio tiene una tendencia a volver a su promedio histórico, por lo cual nuestra recomendación es accionar con la idea de ir siguiendo el ratio y cambiar la tenencia cuando la relación regrese a su media”, explicó a este medio Maximiliano Donzelli, Jefe de Research en IOL:

Gustavo Neffa, director de Research for Traders, también ve con buenos ojos una rotación desde bonos ley extranjera a bonos ley doméstica debido a este “spread” (brecha en el precio). Como alternativa, sugirió pasarse a Obligaciones Negociables en dólares o bonos en pesos indexados por inflación como los Par y Discount en el tramo largo de la curva, o el TX26 y TX28 en el tramo medio.

“Solamente sugiero bonos argentinos para inversores amantes al riesgo. Como la curva está invertida lo lógico sería recomendar el tramo corto, pero prefiero el AL38 y el AL41 por el menor plazo de recupero del capital y la no intervención del Gobierno y del Banco Central (que lo hacen para estabilizar el tipo de cambio implícito a través del AL30)”, aclaró el economista especializado en finanzas.

En contraposición, Gloria Patrón Costas, de Portfolio Personal Inversiones, recomendó el tramo más corto de la curva ya que "se vuelve más atractivo para captar la posible compresión de spreads". "El escenario electoral, en este sentido, cobra especial relevancia ya que el mercado muchas veces analiza dónde pararse dentro de la curva en función del posible cambio en la realidad política actual”, acotó.

Esta semana el precio de los bonos arrojó subas a lo largo de toda la curva a raíz de varios factores: los rumores no oficiales sobre la llegada a un pacto con el FMI, el acuerdo de la Provincia de Buenos Aires con el 90% de sus acreedores para reestructurar su deuda, y un clima favorable a nivel global para los mercados emergentes a partir de declaraciones moderadas del presidente de la Fed, Jerome Powell, quien no dio indicios de querer subir la tasa en EEUU por el momento.

Los aumentos más acentuados se verificaron en los precios del GD30 y del GD35, que avanzaron 4,2% y 4,6% esta semana y en el mes acumulan ganancias de 5,2% y 5,1% respectivamente.

Aún con este rally alcista, Costas afirmó que invertir en activos domésticos "es una apuesta muy arriesgada", teniendo en cuenta la escala de riesgo de los bonos argentinos con respecto a sus pares en la región y considerando los desequilibrios macroeconómicos propios.

"Dada la curva actual el mercado está descontando una probabilidad acumulada de default a cuatro años (cuando los pagos se vuelven abultados) por encima del 70%. Incluso mirando la performance de los precios desde la reestructuración: los bonos caen entre -14% y -25% desde su debut", detalló.

Para quienes decidan apostar por estos activos, Costas sostuvo que los bonos emitidos bajo el contrato de 2005 (aquellos que vencen en 2038/2041) "son el mejor vehículo defensivo en un contexto más complicado ya que poseen cláusulas legales más firmes para proteger al inversor ante una eventual reestructuración y también por su estructura de cupones mayor a sus pares en los primeros años".

Como contracara, remarcó que "en los momentos de optimismo el mercado se vuelca a los bonos emitidos bajo el contrato de 2016 (2029/2030/2035/2046), que tienen cláusulas legales menos defensivas pero ganan atractivo por su mayor potencial de crecimiento en un contexto favorable".

Este contexto favorable para la deuda doméstica podría darse, por ejemplo, con la confirmación de un acuerdo con el FMI o por un mayor apetito por parte de los inversores internacionales hacia mercados emergentes y de frontera. "Los bonos soberanos en dólares bajo legislación argentina tienen una paridad de entre u$s35 y u$s38, es decir valores muy deprimidos. Cualquier noticia positiva para los mercados podrían impulsar sus precios aunque no soy optimista acerca de una tendencia de mediano plazo que se consolide", sostuvo Neffa.

Por su parte, Francisco Velasco el Head de Research de Banco Mariva, dijo a Ámbito que cree que la relación riesgo-recompensa en los bonos soberanos en dólares es favorable. No obstante, subrayó que solo recomienda esta inversión para quienes puedan entender los riesgos a los que se someten ya que cualquier noticia negativa, tanto a nivel local como internacional, podría provocar una nueva caída en los precios. "Según el análisis de escenarios que hemos hecho, el bono que considero como más atractivo es el GD35", puntualizó.

En el actual contexto económico del país, hay consenso en que la decisión de invertir en títulos argentinos en moneda estadounidense es una apuesta sumamente arriesgada, más teniendo en cuenta la historia reciente del país en relación a la deuda.

Aun así, el piso desde el cual parten los precios puede dar lugar a posibles ganancias, por lo menos en el corto plazo, y aquellos que tengan parte de su cartera en estos activos tienen la posibilidad de incrementar el rendimiento de su inversión rotando hacia bonos ley local. La decisión respecto del tramo de la curva a elegir y del contrato depende fundamentalmente de las expectativas que cada inversor tenga en torno al futuro de la economía doméstica.

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