Los principales activos financieros vinculados a las materias primas registraron fuertes bajas este lunes, en un contexto marcado por la venta masiva en los mercados, el fortalecimiento del dólar y señales de distensión geopolítica. El oro, la plata y el petróleo encabezaron las caídas, luego de varias semanas de subas aceleradas y máximos históricos.
Giro en los mercados: estampidas en el oro, la plata y el petróleo, mientras gana fuerza el dólar
El oro cayó 3,2% y la plata 3,4% tras semanas de máximos históricos. El petróleo se desplomó 5% por señales de distensión entre EEUU e Irán y dólar más fuerte.
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La venta masiva en los mercados de materias primas, liderada por el derrumbe del oro y la plata, reforzó el sesgo negativo del petróleo
En el mercado de metales preciosos, el oro al contado llegó a caer cerca de un 10% intradiario y luego moderó las pérdidas. A las 10:08 GMT cotizaba con una baja del 3,2%, en u$s4.708,19 por onza. El retroceso profundiza la corrección iniciada tras alcanzar su récord histórico de u$s5.594,82 el 29 de enero. Desde ese máximo, el metal amarillo perdió alrededor de u$s900, borrando gran parte de las ganancias acumuladas en lo que va del año.
El desplome más fuerte se había registrado el 30 de enero, cuando el oro cayó más del 9,8% en una sola jornada, su mayor baja diaria desde 1983. En paralelo, los futuros del oro en Estados Unidos, con entrega en abril, bajaban un 0,3%, hasta u$s4.730,40 por onza.
La plata mostró un comportamiento aún más volátil. El precio al contado retrocedía un 3,4%, hasta u$s81,65 por onza, tras haber llegado a desplomarse un 15% durante la rueda. En términos acumulados, el metal perdió cerca de 33% desde su máximo histórico de u$s121,64, alcanzado la semana pasada.
Uno de los factores que aceleró la corrección fue la decisión de la CME (Chicago Mercantile Exchange) de aumentar los requisitos de margen para los futuros sobre metales preciosos. El anuncio se realizó el 30 de enero y los cambios comenzaron a regir tras el cierre del mercado de este lunes. Según analistas del mercado, este ajuste encarece el costo de mantener posiciones especulativas y obliga a muchos inversores a desarmar posiciones.
En este contexto, también influyó el escenario monetario en Estados Unidos. Tras la designación formal de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, el mercado comenzó a recalibrar expectativas. Si bien se descuenta que Warsh podría inclinarse por recortes de tasas de interés en el mediano plazo, los inversores anticipan una política más estricta sobre el balance de la Fed, lo que suele fortalecer al dólar.
El índice dólar mostró una leve suba en los últimos días, encareciendo los activos denominados en esa moneda para los compradores internacionales y sumando presión bajista sobre los metales preciosos.
El resto del complejo también acompañó la tendencia. El platino caía un 4,3%, hasta u$s2.070,64 por onza, luego de haber tocado un récord de u$s2.918,80 el 26 de enero. En tanto, el paladio retrocedía un 2,1%, hasta u$s1.662,68.
El petróleo también se suma a la corrección
La baja se extendió con fuerza al mercado energético. Los precios del petróleo caían alrededor de un 5%, impulsados por señales de distensión entre Estados Unidos e Irán, que redujeron las primas de riesgo asociadas al suministro global.
El crudo Brent retrocedía u$s3,63, o un 5,2%, hasta u$s65,69 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos bajaba u$s3,60, o un 5,5%, a u$s61,61 por barril.
La caída se produjo luego de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que Irán estaba “negociando seriamente” con Washington, lo que fue interpretado por el mercado como una posible desescalada del conflicto con uno de los principales productores de la OPEP.
El movimiento contrasta con lo ocurrido en enero, cuando ambos contratos registraron su mayor suba mensual desde 2022. En ese mes, el Brent acumuló un avance del 16%, mientras que el WTI subió un 13%, impulsados por el riesgo de un conflicto militar en Medio Oriente.
A la distensión geopolítica se sumaron otros factores bajistas, como la disminución de las interrupciones del suministro en Estados Unidos y Kazajistán, y la reaparición de temores vinculados a un exceso de oferta global frente a la demanda.
Además, la venta masiva en los mercados de materias primas, liderada por el derrumbe del oro y la plata, reforzó el sesgo negativo del petróleo, en un contexto de dólar más fuerte, que suele presionar a la baja a los commodities.
En paralelo, la OPEP+ decidió en su última reunión mantener sin cambios los niveles de producción para marzo. El grupo ya había congelado en noviembre los aumentos previstos hasta marzo de 2026, argumentando el descenso estacional del consumo, una decisión que ahora vuelve a quedar bajo la lupa del mercado.
Con este panorama, los inversores siguen de cerca la evolución del dólar, la política monetaria de la Reserva Federal bajo la conducción de Warsh y las señales geopolíticas, factores clave que seguirán marcando el rumbo de los precios de los activos en las próximas semanas.
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