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3 de febrero 2026 - 11:20

La estrategia del Gobierno con la deuda: por qué patea el regreso a Wall Street y su objetivo para el riesgo país

Caputo y Milei negaron una salida a los mercados internacionales, incluso para rollear vencimientos. La hoja de ruta oficial apunta a sostener el déficit cero, limitar la oferta de bonos y perforar un umbral clave para el riesgo país. Los inversores globales se concentran en la deuda provincial y corporativa.

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El Gobierno descarta, por ahora, emitir deuda en Wall Street.

France 24

Pese a que la city descontaba un regreso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda, alentado por la fuerte caída del riesgo país y la colocación de Ecuador, tanto el ministro de Economía, Luis Caputo, como el presidente Javier Milei salieron a desmentir esa posibilidad. “No hay ninguna intención”, enfatizó el jefe del Palacio de Hacienda en declaraciones radiales, dejando en claro que la salida al mercado no forma parte de la agenda oficial durante 2026.

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El mensaje oficial reordena las expectativas del mercado y abre una serie de interrogantes: cuál será la estrategia de financiamiento en el corto y mediano plazo, qué nivel de riesgo país podría eventualmente modificar esa postura y qué recorrido se espera para la deuda soberana en el actual esquema macroeconómico, donde el Gobierno decide cederle el lugar como emisor de bonos a las provincias y las empresas.

“Se está hablando mucho de que la Argentina tiene que salir al mercado para mostrar que tiene acceso a financiamiento. La realidad es que el primero que sabe si tenés acceso a financiamiento o no es el mercado mismo. Entonces, no es necesario para nosotros tener que estar demostrando esto. Lo que es importante resaltar acá es que nosotros no vamos a salir al mercado. O sea, es lo contrario a lo que se dice. No tenemos ninguna intención de salir al mercado internacional”, sentenció Caputo en declaraciones radiales durante el lunes.

La hoja de ruta oficial: menos deuda y más disciplina fiscal

Como pasos a seguir, Javier Milei en la red social X complementó ese mensaje con una hoja de ruta explícita sobre cómo piensa administrar la deuda sin volver al mercado internacional.

El primer punto del listado difundido por el Presidente fue que a los pagos con multilaterales se les hará frente con liquidación de activos del Estado”. La referencia apunta directamente al proceso de privatizaciones, que hasta ahora avanzó de manera acotada: de un listado original de 41 empresas públicas —luego reducido a 11— solo dos firmas pasaron efectivamente a manos privadas.

En segundo lugar, Milei remarcó que “el déficit cero implica el pago de intereses de la deuda”, lo que supone que, aun en un escenario adverso, el Gobierno solo contemplaría un rollover de los vencimientos existentes.

Según el propio mandatario, estos primeros lineamientos implican que la cantidad de bonos argentinos en circulación no aumentará y, eventualmente, podría incluso reducirse con el tiempo.

El cuarto eje del planteo oficial sostiene que, “dada la solidez de los fundamentals y una dinámica que seguirá mejorando, la demanda de bonos será creciente”. En esta línea, Milei aseguró que el fortalecimiento del marco macroeconómico y la previsibilidad fiscal deberían traducirse en un mayor apetito de los inversores por los títulos argentinos, en la medida en que se consolide la percepción de menor riesgo.

Finalmente, el presidente explicó que una oferta de bonos acotada combinada con una demanda en aumento, debería derivar en una suba de los precios de los títulos, una compresión de las tasas de interés y, como resultado, una baja sostenida del riesgo país.

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Javier Milei dio indicios de cómo procederá el Gobierno con la deuda soberana

Por qué el mercado empieza a hablar de 200–300 puntos básicos

En más de una ocasión, el mercado insinuó la posibilidad de un regreso de la Argentina a los mercados internacionales. Esa expectativa se reforzó cuando el riesgo país perforó los 500 puntos básicos, en un mes en el que el Gobierno retomó la acumulación de reservas, un factor clave para los tenedores de deuda soberana.

Sin embargo, tras las declaraciones oficiales, la lectura de la city comenzó a virar hacia un escenario más prudente. La reciente colocación de Ecuador por u$s4.000 millones a 7 y 12 años, con una tasa promedio del 9% y una demanda que superó ampliamente la oferta, reforzó la idea de que, aun con una mejora sustancial del riesgo país, el costo financiero para la Argentina sigue siendo elevado.

En ese contexto, gana terreno la visión de que el Gobierno buscaría consolidar el riesgo país en la zona de 200 a 300 puntos básicos antes de evaluar una eventual salida al mercado, incluso para rollear vencimientos. La estrategia apunta a maximizar la compresión del spread y evitar emisiones a tasas consideradas altas.

De acuerdo a CEPEC, para una reapertura exitosa deberían alinearse tres condiciones: continuidad en la acumulación de reservas, cumplimiento del acuerdo con el FMI —incluido un eventual waiver por la meta de reservas— y un contexto internacional favorable en términos de tasas y flujos hacia emergentes. “La compresión del spread frente a comparables regionales sugiere que existe una ventana potencial, aunque probablemente requiera algunas semanas adicionales de consolidación macro”, señalaron.

Provincias y corporativos: el rol que cumplen para el Gobierno

En este escenario, resulta clave distinguir entre la deuda soberana y la provincial o corporativa. Con las elecciones generales aún a dos años de distancia y un escenario político que todavía debe consolidarse, los inversores internacionales se mantienen en modo wait and see respecto de la sostenibilidad de los resultados del actual programa económico.

El peso del historial argentino en materia de deuda sigue presente en la memoria del mercado. Si bien existe potencial de suba en los bonos soberanos, no alcanza aún para justificar un ingreso masivo de capitales, incluso en un contexto geopolítico que podría volverse más favorable, con expectativas de recortes de tasas de la Fed hacia adelante.

Por este motivo, el mayor apetito del capital internacional se concentra hoy en deuda provincial y corporativa con fundamentos sólidos, buenos perfiles financieros. En enero, las emisiones de empresas y provincias totalizaron u$s3.109 millones, de los cuales u$s2.736 millones se colocaron en el mercado externo. Las emisiones en Nueva York mostraron plazos promedio de 8,6 años y tasas del 8,1%.

“Al tener superávit, no sería necesario tomar deuda soberana, y es probable que el Gobierno prefiera que esos dólares los capten empresas y provincias para financiar proyectos que hagan crecer la economía”, explicó el analista Leo Svirsky. No obstante, advirtió sobre la necesidad de evitar errores en el manejo de los pasivos provinciales.

Por su parte, el economista Marcelo Bastante sostuvo que la estrategia oficial apunta a seguir comprimiendo el riesgo país hasta niveles comparables con la región, entre 200 y 300 puntos básicos, al tiempo que se espera un mayor volumen en el mercado local. Respecto de los bonos soberanos, consideró que aún tienen margen de suba —estimado entre 10% y 15% para el GD30 y GD35 durante 2026 según pudo recopilar Ámbito de varios informes de Alycs—, aunque lejos de los rendimientos extraordinarios observados en 2024.

En ese marco, el mercado ya descuenta como próximo hito relevante el pago de intereses y amortizaciones de Bonares y Globales, que rondará los u$s4.000 millones en el mes de julio.

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