El oro encadenó su cuarta semana seguida con ganancias y cerró arriba de u$s1.900

Finanzas

Los precios del oro arrancaron la jornada a la baja pero finalmente superaron el nivel clave de u$s1.900 dólares por onza, después de que datos mostraron que los precios del consumo en Estados Unidos subieron en abril.

Los precios del oro cambiaron de tendencia el viernes y superaron el nivel clave de u$s1.900 dólares por onza. De esta forma se consolidó la cuarta semana en obtener ganancias.

Luego de que se conocieran que los precios del consumo en Estados Unidos subieron en abril, se impulsó la demanda del lingote como cobertura contra la inflación.

El oro al contado subió un 0,3% a u$s1.902,27 la onza, tras caer hasta un 0,8% más temprano en la sesión, para cerrar la semana con un avance de un 1,1%, su cuarta semana seguida de ganancias. En tanto, los futuros del oro en Estados Unidos sumaron un 0,4% a u$s1.905,30.

Lo que motivó la suba fue que los precios del consumo subieron en abril en Estados Unidos y la medición de inflación subyacente superó el objetivo de 2% de la Reserva Federal. Esto representa la lectura anual más alta desde 1992, que refleja a su vez el repunte de la demanda interna tras la reapertura de la economía.

"Vimos un ligero repunte en los datos de consumo. Todo esto sigue apoyando un entorno de inflación subyacente muy favorable para el oro", dijo David Meger, director de comercio de metales de High Ridge Futures.

Meger también sostuvo que la negativa de la Reserva Federal a reducir el ritmo de su programa de compra de bonos o a subir las tasas de interés también favorece al oro, aunque cierta resistencia psicológica en el nivel de los u$s1.900 dólares y la fortaleza del billete verde están actuando como viento en contra.

A su vez el índice dólar frenó su alza, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos cayeron. En otros metales preciosos, la plata cerró estable en u$s27,86 la onza; el platino restó un 0,2% a u$s1.176,99; y el paladio subió un 0,8% a u$s2.827,04.

Por último, la Casa Blanca presentó una propuesta de presupuesto de u$s6 billones que aumentaría el gasto en infraestructura, educación y lucha contra el cambio climático, argumentando que tiene sentido fiscal invertir ahora cuando el costo del endeudamiento es barato y reducir más adelante los déficits.

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