8 de mayo 2007 - 00:00
A pesar de altos salarios, los jóvenes no estudian computación
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Facultad de
Ingeniería de
la UBA. Los
jóvenes
estudian por
«vocación», no
por oportunidades
laborales.
Y se niegan a
la informática,
a pesar de
pasar horas
frente a la PC
jugando,
chateando y
bajando
música.
Estos factores parecen pesar más sobre los adolescentes que las horas de ocio que dedican a chatear, jugar en Internet, al hecho de que todo el tiempo están adquiriendo lo último en tecnología (reproductores de MP3, celulares, pendrives, software): sólo ven en la tecnología un medio para pasar un buen rato y no una inversión a futuro.
Esto, a pesar de que las empresas ofrecen buenas remuneraciones a los profesionales del área. Un pasante (estudiante avanzado) cobra por una jornada diaria de 6 horas entre $ 1.000 y $ 1.500, montos que se duplican en el caso de los recién egresados que ingresan al mercado laboral.
Universidades y empresas que actúan en el sector tecnológico están trabajando para promover el interés de los estudiantes en carreras como Ingeniería en Informática, Ingeniería Electrónica o Licenciatura en Ciencias de la Computación.
Para dejar de «robarse» los profesionales, las empresas intentan trabajar en la raíz del problema. Microsoft, por caso, puso en marcha el año pasado un concurso para despertar el interés por la informática en alumnos de los últimos años de la secundaria. Pablo Andrés Michelis, gerente de Relaciones Académicas de la empresa fundada por Bill Gates y docente de la UBA, dijo que «la idea principal era que, a través de diferentes juegos vinculados a la robótica y la informática, los chicos les pierdan el miedo a estas disciplinas. Creemos que fue un éxito: de los que participaron cursando en el último año de la secundaria, la mayoría eligió carreras del sector tecnológico».
El éxito de este proyecto (al menos de acuerdo con las palabras del ejecutivo de Microsoft) podría demostrar que los jóvenes muchas veces no se interesan en estas áreas porque los colegios,en su mayoría, no les ofrecen ámbitos en donde puedan acercarse a la tecnología.
Sin embargo, también pesan fuertemente otras cuestiones: la «vocación» y «la moda», categorizaciones difusas de muy compleja delimitación; es un hecho que muy pocas veces los chicos pasan por algún test vocacional, y podría sospecharse que su elección de carrera pasa más por estudiar algo que perciben como sencillo y «cool» (los varios «diseños», comunicación social, marketing, turismo, etc.) que por una visión de su vida laboral futura.
Juan Carlos Fernández, secretario académico de la Facultad de Ingeniería de la UBA, confirma: los alumnos no eligen las carreras tecnológicas porque las ven largas y difíciles. «Tienen una fuerte base de matemáticas, física y química, disciplinas que los chicos suelen odiar porque les cuesta aprenderlas. Demuestra que hay una deficiencia en la forma en que se enseñan esas materias en el secundario.»
Agrega que la desaparición de las escuelas técnicas fue uno de los factores responsables de la falta de alumnos en el área en cuestión, y aseguró que las universidades deben seguir trabajando para revertir esta percepción.
Coincide Javier Zuñiga, director de la carrera de Ingeniería en Informática de la UADE: «La desaparición de la escuela técnica contribuyó a la falta de alumnos en carreras informáticas. Son muy pocos los polimodales que ofrecen especializaciones en computación o informática».
Además, dice, existen falsos mitos acerca de quienes trabajan en tecnología, que influyen negativamente cuando los jóvenes eligen qué estudiar: «Está muy arraigado que quienes trabajan en informática sólo se dedican a estar frente a una computadora y se convierten en seres 'antisociales', lo cual es incorrecto. Un egresado de Informática hoy tiene que relacionarse con mucha gente en el desarrollo de sus tareas».
Si el problema es grande, cuando se «baja» a la división por género de los egresados es aun peor: «En UADE 88% de nuestros estudiantes de informática son varones. Sin embargo, me consta que las mujeres que se dedican a esto tienen un desempeño excelente en sus trabajos», señala Zuñiga, quien advirtió que esa casa de estudios, como muchas otras universidades privadas, da becas a quienes carecen de medios para pagar la cuota.
A pesar de eso, «este año sólo recibí 50 pedidos de becas para informática. Es lamentable que los chicos sólo vean en la tecnología un medio para divertirse y no un futuro laboral porque se trata de carreras que brindan amplias posibilidades de crecimiento. De hecho, muchos de los CEO y gerentes generales de las grandes empresas son egresados de informática. El problema es que los jóvenes desconocen estas posibilidades».
El problema no parece que vaya a desaparecer en lo inmediato, lo que -además-provoca la pérdida de una excelente oportunidad para la economía del país: muchas empresas informáticas comienzan a abandonar proyectos pensados para la Argentina, desde donde se darían servicios a clientes en el exterior. Los trasladan a países como China o la India, donde los egresados se cuentan por cientos de miles al año. Y si bien es cierto que la Argentina (por masa crítica) no podría competir con esos gigantes, también lo es que por el nivel de sus (pocos) profesionales sí puede hacerlo en el campo de los productos de mayor especialización y valor agregado.
«Es como con las zapatillas o las remeras -dice Esteban Galluzzi, CEO de Intel para la región-. Nunca podremos competir con los países que fabrican cientos de millones de unidades por año, pero sí podemos vender moda, calidad y diseño. Con los productos tecnológicos pasaría lo mismo, si tuviéramos los recursos humanos para hacerlo...»




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