El ejercicio físico es una de las actividades que tuvo que adaptarse cuando se decretó el aislamiento para frenar al coronavirus, por eso, a más de 130 días de encierro, especialistas advierten que el sedentarismo ganó terreno y alertan sobre consecuencias negativas en el sistema inmunológico a futuro, pese al “boom” de las clases virtuales y a la demanda en el alquiler de máquinas que ofrecieron los gimnasios cerrados.
Advierten que el sedentarismo traerá consecuencias
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“Todo cambió, hemos pasado de hacer actividad física en la vida diaria; movernos caminando o en bicicleta para hacer las compras o para ir a trabajar, de subir escaleras a estar en sedentarismo, encerrados en nuestra casa, muchos con depresión, estrés, ansiedad y en su mayoría aumentando de peso”, dijo Martín Smith, profesor de Educación Física.
Según su experiencia, el encierro atenta contra la actividad física, clave entre otras razones por ser la que disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y crónicas no transmisibles, y empeora la calidad de vida, por lo que advierte que en los próximos meses el desafío será recuperar “el movimiento perdido” en este tiempo de cuarentena.
No es que el ejercicio físico no tenga su parte recreativa, pero su rol primordial es ser regulador del cuidado y la prevención de la salud: “Mejora el sistema inmunológico y la autoestima por la liberación de endorfinas por eso hay que remarcar que la actividad física es fundamental para el cuidado de la salud en cuarentena”, definió el entrenador.
Smith le dedicaba unas 10 horas diarias a entrenar grupos en gimnasios y al aire libre en un parque de La Plata: “Con el aislamiento tuvimos que reinventarnos y comenzar a trabajar por plataformas como Zoom o Jitsi para que los alumnos puedan continuar moviéndose y se sientan contenidos”, explicó.
“En mi caso un 70% del alumnado me siguió pero lo adjudico más a una cuestión de confianza y relación humana, ya que conozco dueños de gimnasios que cuentan que solo el 25% de los clientes continuaron abonados”, advirtió.
Es que el impacto de la pandemia, además de afectar la salud de quienes dejaron de entrenar, también golpea en lo económico a los propietarios de gimnasios.
“Cuando se decretó la cuarentena decidimos, con el riesgo que implica, alquilar los materiales para poder sobrellevar los costos que tiene el local cerrado”, dijo María Noce, profesora de Educación Física y una de las dueñas del Gimnasio 49, que tiene unos 250 socios. Durante el primer mes de cuarentena, Noce alquiló solo a socios materiales trasladables como mancuernas y barras pero en el segundo mes, abrió el alquiler y lo extendió a máquinas como cintas o escaladores.




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