El 27 de octubre, cuando se celebre el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, se presentará de manera oficial Lost Films, un proyecto de la Cinemateca Alemana que busca evitar la pérdida de películas de otras épocas. Es que según los expertos en la materia, se calcula que entre el 80 y el 90 por ciento de todos los filmes mudos, junto con muchos sonoros, se encuentran irremediablemente desaparecidos. La página busca combatir la escandalosa cifra de la mano de todos los que estén dispuestos a participar.
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La idea es "construir un foro para saber qué se perdió y buscar cómo recuperarlo", explicó Jü rgen Keiper, director del proyecto, en una entrevista en Berlín. Para ello se creó el portal, que tiene acceso libre para que cualquiera pueda acceder y aportar sus conocimientos. "Sólo conocemos una parte muy pequeña del patrimonio cinematográfico", afirma Keiper.
La Cinemateca Alemana ya logró reunir más de mil títulos de cintas incompletas o desaparecidas, entre ellas más de una treintena de películas de aclamados realizadores alemanes como Ernst Lubitsch y los expresionistas F.W. Murnau y Fritz Lang. La lista también se extiende a directores de otros países, como el austríaco Josef von Sternberg, el italiano Vittorio de Sica, el estadounidense George Cukor o el español Luis Marquina.
La polémica en torno a las películas perdidas volvió a resurgir cuando los primeros días de julio se encontró en Buenos Aires una copia con escenas desaparecidas de la mítica Metropolis, de Fritz Lang. Así, se volvió a poner en escena la censura o los recortes deliberados que realizaban algunos exhibidores y la pérdida de material a causa de las nuevas tecnologías.
Keiper explica que con la llegada del cine sonoro -como la mayoría de las películas mudas no se adaptaron al nuevo formato- muchas acabaron condenadas a desaparecer. Hoy en día, apenas se conservan entre un 10 y un 20 por ciento de los metrajes producidos en las tres primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, no sólo se han perdido títulos de los primeros años de la historia del cine: las cintas realizadas en nitrato de celulosa son muy vulnerables y, pese a los esfuerzos de los archivos fílmicos, son muy difícil conservar. También hoy en día ocurren casos similares, como sucedió con Toy Story (1995), cuando cinco años después de dormir en una computadora, intentaron pasar las copias a DVD, y se encontraron con que no lograban abrir los archivos debido a un problema de formatos.
Para evitar que esta situación siga agravándose, la plataforma Lost Films pone a disposición de los usuarios y de manera gratuita todo tipo de documentos relacionados con las películas desaparecidas, desde fotografías, guiones o carteles promocionales hasta secuencias digitalizadas y fragmentos de bandas sonoras.
Gracias a un software de código abierto que todavía está en desarrollo, cualquier usuario puede colgar o descargarse material, añadir sus observaciones e incluso corregir la información existente, aclara Oliver Hanley, uno de los impulsores de Lost Films.
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