Al menos 2.300.000 personas sufren del mal de Chagas en el país, y aumentó la detección de casos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires ante la migración proveniente de regiones donde predomina esa patología que transmite la picadura de la vinchuca, según un informe del Hospital de Clínicas José de San Martín. Los datos fueron dados a conocer por ese centro sanitario con motivo de la realización, del 18 al 22 de setiembre, de la «Campaña de detección y estadio de la enfermedad de Chagas», destinada a personas mayores de 18 años que padecen esa patología o quieren saber si son portadoras de la infección. El jefe de Electrofísica del Hospital de Clínicas, Horacio Repetto, indicó que «hay más gente que consulta sobre Chagas en la Capital y el Gran Buenos Aires porque por una cuestión económica se desplazan más desde regiones donde está presente la patología hacia las ciudades».
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Puntualizó el profesional que las áreas endémicas en la Argentina «son zonas rurales del Norte, y también hay en países limítrofes, en regiones en las que vive la vinchuca, y construcciones tipo ranchos» en las que por su material se procrea más fácil el insecto. La enfermedad de Chagas se transmite por la picadura de la vinchuca a las personas y la posterior eliminación de parásitos contagiosos por medio de las heces.
El parásito Trypanosoma cruzi, cuando se introduce a través de la piel humana, produce la tripanosomiasis americana o la enfermedad de Chagas. Repetto indicó que los síntomas en el enfermo de Chagas varían «de acuerdo con el estadio en que se encuentra el portador», al destacar que lo más común es cuando la enfermedad es crónica y «ocasiona insuficiencias cardíacas y arritmias de diferente severidad».
Acotó que «de la totalidad de los picados por una vinchuca, entre 10% y 20% van a desarrollar la enfermedad, pero es habitual la reinfectación porque sufren varias picaduras». Agregó que también «el Chagas puede ser congénito cuando pasa la sangre de la madre embarazada infectada al feto y, en menor medida, se da el contagio por transfusión sanguínea en la que el plasma no fue controlado con el examen de serología».
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