2 de marzo 2004 - 00:00

Arqueología de una medalla

La condecoración concedida ayer por el gobierno al cantautor Joan Manuel Serrat da oportunidad para un ejercicio de arqueología política. Quizás esa medalla obedezca a la admiración del canciller Rafael Bielsa, quien ha ofrecido sus carpetas de poemas al catalán Serrat para la confección de nuevos repertorios. Pero también puede tratarse de otro gesto de la evocación setentista a la que es tan dado el gobierno Kirchner, que busca identidades en el rescoldo de la militancia ajena. Un pasaje de la biografía de Rodolfo Galimberti escrita por Marcelo Larraquy y Roberto Caballero ofrece una punta para encontrarle el sentido a esta Orden Mayo. Cuenta el libro -dictado por el propio Galimberti antes de morir y supervisado por uno de sus amigos más cercanos, el propio Bielsa-que el cantante Serrat intervino en un capítulo de la resistencia montonera traficando fondos para esa organización guerrillera. El libro «Galimberti: De Perón a Susana, de Montoneros a la CIA» lo relata así.

«En 1974, Montoneros tenía bastantes dificultades para mantener su estructura político-militar. Debía afrontar los gastos de los cuadros clandestinos, de los frentes de masas y del diario 'Noticias'. En ese tiempo, la organización pagaba un precio muy alto para recaudar dinero. Los secuestros implicaban un no despreciable costo operativo, y el rédito económico que se obtenía era escaso porque sus víctimas eran pequeños y medianos empresarios. Esta estrategia, además, colocaba a la conducción en el dilema de secuestrar y a la vez reclamar el apoyo político de quienes eran sus propias víctimas, la burguesía nacional.

»La Secretaría de Finanzas blanqueaba el dinero de los secuestros y las colaboraciones forzadas con operaciones económicas a través de distintas empresas. Las primeras inversiones en el exterior fueron muy precarias. Fernando Vaca Narvaja recomendó la compra de obras de arte en Europa. La Secretaría le encargó el asunto al galerista español Paco Revés, que también era representante del cantante Joan Manuel Serrat, pero las relaciones se deterioraron por el permanente apuro financiero de Montoneros.

»Revés vivió una situación controvertida cuando la Secretaría de Finanzas perdió noticias suyas justo en una semana en que necesitaba un dinero que estaba bajo su custodia. Las gestiones telefónicas desde Buenos Aires se revelaron negativas. Un cuadro de Finanzas voló a Madrid. Cuando lo ubicaron por teléfono, Revés fue tratado de mal modo. 'No juegues a las escondidas con nosotros', escuchó. El galerista se sintió ofendido y decidió terminar su colaboración con Montoneros, a los que juzgaba ingratos. El cuadro de Finanzas recibió el dinero en un sobre de manos del cantante Serrat una noche, después de un concierto, en el camarín del Teatro Liceo de Madrid. En 1974, Montoneros contaba con el ingeniero agrónomo español Herrero Torreles, que vivía en Europa y le resolvía algunas gestiones bancarias de limitada importancia.»

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