27 de abril 2005 - 00:00

Benedicto XVI habló en español y se acercó a las multitudes

En su primera audiencia pública del miércoles en la plaza de San Pedro, celebrada en un clima festivo, el papa Benedicto XVI comenzó a acercarse a las multitudes, hablando en español y manifestando su alegría.

"Saludo a los peregrinos españoles y a la Estudiantina del Instituto católico 'La Paz' de Querétaro, en México, así como a los demás fieles venidos de España y América Latina y a cuantos están unidos a través de la radio o la televisión", dijo en español.

El saludo fue especialmente ovacionado y bien recibido sobre todo después de que en la audiencia del pasado sábado con la prensa acreditada ante la Santa Sede se le olvidó hablar en español, la lengua de la mitad de los católicos del mundo.

El primer pontífice alemán de la historia reciente, elegido el pasado 19 de abril en un Cónclave que duró 24 horas, comenzó a demostrar una mayor soltura y capacidad de comunicación con los miles de peregrinos, una virtud que había exhibido en contadas ocasiones durante el cuarto de siglo como severo guardián de la doctrina de la Iglesia.

Evidentemente satisfecho y emocionado por los cantos de los latinoamericanos, que daban un ambiente cálido y alegre a la audiencia, Benedicto XVI hizo un resumen de la catequesis en varias lenguas, entre ellas francés, inglés y alemán, su idioma materno, y explicó en español las razones por la que eligió el nombre de Benedicto.

"Al reanudar las audiencias de los miércoles, quiero referirme al nombre elegido como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal. He tomado el nombre de Benedicto XVI en relación con el Papa Benedicto XV, un valiente y auténtico profeta de paz ante el drama de la primera guerra mundial", dijo en español.

Con un fuerte acento alemán dijo que Benedicto XV se puso "al servicio de la reconciliación y armonía entre los hombres y los pueblos, porque el gran bien de la paz es sobre todo un don de Dios, que hemos de defender y construir entre todos", agregó.

Sus palabras fueron aplaudidas de nuevo por los cerca de 15.000 peregrinos, entre ellos alemanes, suizos, austriacos, españoles y latinoamericanos, que lo interrumpieron entonando la célebre canción "Cielito lindo".

Bajo un cielo azul y un sol primaveral, Benedicto XVI llegó a la plaza a bordo de un papamóvil blanco descapotable saludando y bendiciendo a los presentes.

El nuevo Papa estaba acompañado por su secretario personal, el joven religioso Georg Gaenswein, quien estaba sentado en el puesto de atrás, y circuló entre la muchedumbre por cerca de diez minutos antes de llegar al atrio de la basílica en donde estaba instalado el sillón papal.

"Volvemos a la normalidad", reconoció en un momento el nuevo Papa, que defendió en su discurso las raíces cristianas de Europa como un punto de referencia para la unidad del viejo continente y recordó "la extraordinaria herencia espiritual" dejada por su predecesor Juan Pablo II.

La última audiencia general de Juan Pablo II, quien falleció el 2 de abril tras una larga agonía, fue el 26 de enero en la sala de audiencias del Vaticano.

"Venimos para animarlo y no sólo para verlo, para que se sienta apoyado en su primera audiencia pública", aseguró el religioso libanés Michel Abud, de 32 años, quien confesó que está muy impresionado por la "humildad y modestia" del nuevo Papa.

Un centenar de musulmanes, que participan en una reunión en Roma organizada por el movimiento católico Focolares, asistieron a la audiencia, que incluyó también un saludo en polaco, el idioma de su antecesor, croata, esloveno y un "gruess gott" (Dios te saluda), en bávaro, el dialecto de su tierra natal.

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