30 de mayo 2011 - 08:55

Caso Belsunce: harán pericia médica a mucama que complicó a Bártoli

Catalina Vargas, la empleada de la casa del imputado Guillermo Bártoli que es una testigo clave en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce, volvió hoy a complicar la coartada de su ex patrón, pero su testimonio quedó relativizado porque el tribunal resolvió hacerle una pericia psiquiátrica.

De los siete testigos que este lunes fueron convocados por la fiscalía en el juicio, Vargas era la más esperada.

Carlos Carrascosa y Bártoli siempre declararon que aquel 27 de ocubre de 2002, después del partido Boca-River, se quedaron en la casa del segundo viendo el encuentro siguiente entre Independiente y Rosario Central, pero Vargas volvió a afirmar hoy que después del clásico, en el living, "no quedó nadie".

La testigo explicó que cuando los invitados se retiraron de la casa, ella fue al living a recoger los pocillos de café y tazas de té y a acomodar los almohadones.

Cuando la fiscal Laura Zyseskind le preguntó a qué hora fue eso, Vargas contestó: "habrá sido a las seis" de la tarde y dijo que lo recordaba porque "tenía la radio encendida y tocó el top de las seis".

Los horarios son importantes porque según la hipótesis fiscal que terminó con Carrascosa condenado a perpetua por el homicidio, en esos momentos María Marta estaba siendo asesinada.

Si bien afirmó que en el living no había nadie, Vargas hoy dijo que no podía precisar si en la casa había personas.

"La casa es muy grande. Yo no le podía precisar si estaba la señora", dijo cuando la fiscal le preguntó por Irene Hurtig.

Sin embargo, la testigo sí situó dentro de la casa a su patrona a las 18.30 o las 19 cuando, según contó hoy, "sonó el teléfono y dispararon", en alusión a que alguien salió corriendo.

La llamada a la que hizo referencia es la que realizó Carrascosa desde su casa para avisar que María Marta había tenido un accidente.

Cuando le preguntaron quiénes "dispararon" y por qué lo decía en plural, Vargas no fue clara y respondió que "suponía" que era "la señora Irene", porque la escuchó salir y decir "hay que traer una ambulancia" pero no sabía a quién se lo decía.

La declaración -que tuvo algunos baches por falta de memoria-, se interrumpió cuando intervino el defensor de Bártoli, Alejandro Novak para cuestionar la calidad del testimonio.

El abogado le preguntó a Vargas si era cierto que había sufrido un accidente en el que se golpeó la cabeza y que tenía problemas de memoria y la testigo reconoció que en Tortuguitas la había atropellado un auto cuando ella andaba en bicicleta.

La discusión surgió cuando se le preguntó cuándo había sido ese accidente y ella no lo recordaba, Novak dijo que era en marzo de 2002 -es decir antes del crimen y de que declarara como testigo en la causa complicando a su cliente-, y los fiscales que había sido en 2003.

La presidenta del tribunal, María Elena Márquez, entonces interrumpió el testimonio y junto a sus colegas Alberto Ortolani y Ariel Introzzi Truglia, ordenaron una pericia médica y psicológica para determinar si Vargas estaba en condiciones de ser testigo.

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