Aquella campaña contra el sacerdote Julio Grassi, que inventaran periodistas y productores de «Clarín» más funcionarios judiciales complotados de Morón, está teniendo las víctimas de siempre: los chicos pobres. El lanzamiento de los falsos abusos contra menores que le inventaran al religioso creador de la «Fundación Felices Los Niños» lleva 3 años sin el correspondiente juicio oral y muchas de las campañas públicas de recolección de material para reciclar no pueden hacerse con lo cual han disminuido considerablemente los ingresos de esa institución y afecta a los miles de niños que cobija en todo el país. Se le mantienen los aportes nacionales, salvo uno bonaerense que inexplicablemente se le niega para el nivel tres cuando debería ser un orgullo provincial que centenares de chicos arrebatados a su abandono en calles puedan tener un título terciario.
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Pero esa ayuda estatal que se mantiene, salvo esa restricción del gobierno de Felipe Solá, nunca alcanzó a la Fundación para solventar su vasta obra asistencial, que sigue siendo la más importante del país (que es lo que trajo envidias y campañas contra Grassi). Se complementaba con las colectas públicas que han cesado por no definirse la situación del sacerdote. En estos momentos, por ejemplo, la Fundación lleva dos meses de atraso en el pago de sueldos al personal ajeno a las monjas que trabajan, desde ya gratis, con los chicos. Algunos grandes aportantes privados a esta obra para niños pobres, como Arcor y otras empresas, mantienen su colaboración. Otros como supermercados Coto lamentablemente la han reducido y era importante para darles de comer a tantos chicos que no viven con sus padres, además de los de villas de emergencia cercanas a la Fundación.
El juicio al padre Grassi no puede avanzar fundamentalmente porque jurídicamente es ya imposible probarle una culpabilidad, algo obvio frente a la maniobra con enormes lagunas que se hizo en su contra. Hubo tantas maniobras, tantos fiscales que pasaron de ser acusadores a ser juzgados (como Adrián Flores) o jueces separados por prejuzgar y otro con denuncia ante la Corte bonaerense por detener arbitrariamente a otro juez (el autor de ambos graves casos es el magistrado Meade, primer acusador de Grassi). El acusado pidió el juicio constitucional por jurados dado el complot de los judiciales de Morón en su contra y por eso se demora. Por otro lado, demoraron los judiciales que aún se niegan a mostrarles expedientes para que el acusado se defienda. Por caso una fiscal Bustamante tiene un legajo reservado y, aparte, nunca pudieron ver los abogados de Grassi las filmaciones en bruto de «Canal 13» desde las cuales se armó la estratagema para que niños acusaran por TV a Grassi (luego denunciaron haber sido engañados por «Canal 13» para inventar la acusación. Se dice que esos rollos están «arreglados» o directamente desaparecidos porque probarían la maniobra contra el sacerdote).
Si se le hiciera el juicio oral con un tribunal ya designado, que preside el Dr. Torti, y con bastante lógica se descartara una condena por maniobra de ataque muy burda entraría en riesgo la estabilidad de muchos de los funcionarios de Morón que participaron del armado contra el sacerdote por celos de puestos ( recuérdese que una entonces secretaria de juzgado Mirta Ravera Godoy entró en cólera por no haber logrado un juzgado vacante en Morón pese a la promesa que le había hecho otro juez y fiscales y allí arrancó el complot contra el religioso). Una declaración de inocencia de Grassi también tornaría imparables los juicios que hay pendientes como derivación, por caso el que le iniciaron 500 padres de chicos de miles que atiende la Fundación, al monopolio «Clarín» por la difamación, más los realizados contra la conductora de aquellos programas de la falsedad María Laura Santillán (los chicos y hoy mayores que presentaron con declaraciones falseadas en «Canal 13» también le hicieron juicio). Por eso «Clarín» hoy necesita una condena de Grassi, afecte o no a chicos de la calle, y aunque sea inocente, aunque judicialmente sea imposible por falta de pruebas que sustenten lo inventado.
• Falsedades
Mirian Lewin, una de las productoras de «Clarín» que participó del hecho, llegó a afirmaciones insólitas sobre aquella denuncia del periodista Rolando Graña de « América» en la revista «Noticias» sobre que no aceptó «el caso Grassi porque había que poner plata». Lewin ahora sostiene que «Graña dijo eso porque había que blanquear algunos empleados en negro»... Justificación que nadie cree.
La Iglesia Católica sigue apoyando con firmeza al sacerdote Grassi, inclusive lo hace ahora el nuevo obispo de Morón que sustituyó al jubilado ex obispo Justo Laguna.
La situación entonces es no poder realizar el juicio oral al sacerdote porque habría que declararlo inocente. Pero esto no se puede disponer por «Clarín» y quizá por un eventual respeto corporativo de funcionarios judiciales de Morón entre sí, aunque en niveles superiores de cámara no se dan las ilegitimidades que se observan en el fuero penal de primera instancia de ese departamento bonaerense, sobre todo a nivel de fiscales. El jefe Nieva Woodgate tiene el grave caso de una mujer y su hijo que hicieron 10 denuncias de marido que la golpeaba. A la vez 11 el marido la mató. Nunca fue investigado el hecho por los fiscales, pudieron conocer los periodistas en Morón. Hay quienes creen que ante la situación se buscaría alargar el juicio hasta la prescripción como salida elegante para que quede en la nada pero este tiempo que se pierde desampararía más a chicos necesitados que atiende la institución.
La «Fundación Felices Los Niños» lanzará una campaña de avisos y afiches para paliar su aguda crisis económica actual por esta situación. Se reproducen en esta página.
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