Cerca de 15 millones de judíos en todo el mundo comenzaron el lunes los ocho días de Pascua judía para conmemorar los 40 años de difícil travesía por el desierto en su huida de la esclavitud en Egipto.
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La Pascua comenzó con la tradicional cena del "Seder" en la que se lee la "Haggadah", una serie de textos que relatan el éxodo del pueblo de Israel, y se bendicen una serie de alimentos. Ayer la comunidad judía llevó a cabo la segunda cena de dicha festividad.
El seder se inicia con una cena abundante y de acuerdo con un antiguo mandamiento bíblico que recomienda a los creyentes: "Recordad en todas las generaciones la liberación como si vosotros mismos hubieseis sido esclavos en Egipto".
Esta cena, que es precisamente la que celebró Jesús con sus doce discípulos en el Cenáculo del Monte Sión de Jerusalén y se conmemorará el próximo Jueves Santo, es una de las más importantes del calendario hebreo y se caracteriza por la ausencia total de productos con levadura.
Durante los ocho días de Pascua los judíos tienen prohibido comer pan o alimentos que contengan levadura, un ingrediente que no pudieron utilizar en los 40 años de travesía. A cambio comen el llamado "matzo", un pan que al no llevar levadura es totalmente plano, seco y crujiente.
El Antiguo Egipto fue la primera civilización que supo cómo hornear el pan en contraste con los pueblos de la época, en su mayoría nómadas como los israelitas, que solían comer una mezcla de agua y harina de cebada calentada sobre una piedra.
No es casual que una civilización asentada sobre una rivera donde crecían cereales como el trigo, construyera los primeros hornos de ladrillo en los que se cocía indirectamente una masa que se dejaba previamente elevar. De ahí que los antiguos egipcios fueran conocidos en tiempos bíblicos como "comedores de pan".
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