El estreno de los carriles exclusivos en la Capital Federal no logró ayer aplacar el tránsito porteño, como tampoco las quejas de los colectiveros, que siguen protestando por la medida que los obliga a compartir la vía con los taxistas. La desorientación de los automovilistas, además, provocó más de 300 multas por infracciones en el uso de las vías.
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Para los empresarios del transporte, « permitir la circulación de taxis sin pasajeros en los carriles rápidos constituye una decisión equivocada, que torna a una buena medida en inocua e inclusive contraproducente» (según un comunicado de la entidad que los reúne).
En principio, ayer, por tratarse del primer día de uso, los carriles no obtuvieron el acatamiento de la mayoría de los automovilistas, distraídos sobre la implementación de la medida en las avenidas Córdoba, Entre Ríos y Callao, a pesar de las señalizaciones. Pero el error más recurrente de los automovilistas fue eludir la prohibición de doblar a la derecha en los cruces con avenidas, que está vigente durante el día. «Estamos haciendo lo posible para bajar el tiempo de transporte en la Ciudad», dijo el ministro porteño Daniel Chain, quien explicó que el Gobierno cuenta con un monitoreo para verificar la velocidad de circulación. El funcionario aseguró que desde ayer mismo se aplicaban las multas a pesar de la falta de difusión que evidenció la medida.
El nuevo sistema rige de manera experimental sobre la avenida Córdoba, entre Reconquista y Medrano, y sobre el eje Entre Ríos-Callao, entre San Juan y Marcelo T. de Alvear.
Los carriles preferenciales están demarcados en la calle con una doble línea blanca, y se dispone que colectivos y taxis con pasajeros circulen por la vía preferencial de 8 a 20.
De 8 a 17 también podrán hacerlo los taxis libres, que tendrán prohibido circular por esas vías entre las 17 y las 20.
Paradas de colectivos
En cambio, los autos particulares pueden usar los carriles sólo de 20 a 8, mientras que el resto del día deberán conducir por las dos vías no preferenciales.
Además, en las avenidas afectadas se cambiaron las paradas de los colectivos -ubicándolas cada 400 metros en reemplazo de los 200 metros que antes las separaban-, donde se prohibió a los taxis detenerse excepto para el ascenso y descenso de pasajeros con discapacidad.
Los empresarios de las líneas de colectivos anunciaron que «harán el seguimiento del experimento -único en el mundo- que finalizará el 30 noviembre de 2008, según lo acordado entre las cámaras empresariales y el señor jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires».
Las entidades que nuclean a los conductores del transporte público calificaron la medida de «incoherencia técnica por compromisos políticos».
Consideraron que la medida sería efectiva si sólo circularan vehículos de transporte público masivo de pasajeros, ambulancias, bomberos y patrulleros en situación de emergencia y rechazaron así, otra vez, a los taxistas.
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