Crimen del rugbier: confesaron los asesinos

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Matías Arriarán, uno de los tres detenidos por el crimen de Juan Pedro Tuculet, confesó haber sido el autor del disparo que mató al rugbier de 19 años, ocurrido el sábado a la madrugada en La Plata, aunque dijo que "se le escapó el tiro", informaron fuentes judiciales.

La confesión fue realizada por el acusado durante su indagatoria ante el fiscal Marcelo Martini, realizada esta tarde en los tribunales platenses, donde también declararon los otros dos detenidos: su hermano Pablo Arriarán, y su amigo Emanuel Alexis Laborda.

El fiscal Martini dijo que Laborda, en tanto, admitió haber estado en la estación de servicio donde se encontraba Tuculet, pero que no participó de la persecución por el Camino General Belgrano que finalizó con el balazo que impactó en el ojo del rugbier.

La declaración de los imputados refuerza la teoría de los investigadores policiales y judiciales de que se trató de un crimen por error.

Es que los hermanos Arriarán declararon que estaban obsesionados con un auto Fiat Uno blanco, similar al que estaba conduciendo Tuculet, que desde hacía varios días merodeaba el taller que poseen en Villa Elisa.

Una fuente judicial explicó que en su declaración, los hermanos Arriarán dijeron que "unos días antes del crimen, habían recibido amenazas en su taller" y que la noche del homicidio "un Fiat Uno blanco merodeaba el lugar". 

Agregaron que esa noche se subieron en un Fiat Duna bordó y observaron que "en una estación de servicio de Villa Elisa había un auto como el que había estado por el taller".

Ante el fiscal, declararon además que después del ataque dejaron el auto en el Aeroparque metropolitano y que se deshicieron del arma, por lo que la policía rastrillaba esta tarde el lugar señalado por los imputados.

Los hermanos Arriarán y Laborda quedaron detenidos este lunes por orden de la jueza de Garantías de La Plata, Marcela Garmendia, acusados del delito de "homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego", los dos primeros en calidad de autores materiales y el otro como partícipe necesario. El crimen de Tuculet se produjo el último sábado.

Según lograron determinar los pesquisas, el rugbier se hallaba reunido con amigos en una casa de la calle 416, entre 27 y 28, de Villa Elisa, cuando decidió salir a comprar gaseosas a una estación de servicios Esso, ubicada en Camino General Belgrano y Arana, de La Plata. Para llegar a la estación de servicios, otro amigo ajeno a los hechos les prestó el Fiat Uno blanco.

De acuerdo a los testigos, un Fiat Duna color bordó se detuvo a la par del Uno que conducía Tuculet y un hombre delgado se habría abalanzado sobre ellos con intenciones de agredirlo.

Ante esa situación, el rugbier dio marcha atrás y abandonó el lugar, a lo que el agresor volvió a subir al Duna y junto a otras dos personas comenzó a perseguir a Tuculet y su amigo por General Belgrano en sentido a Capital Federal.

Al llegar a la altura de la calle 413, ambos vehículos quedaron a la par y uno de los atacantes efectuó un disparo a través de la ventanilla que perforó la puerta del conductor e impactó en el ojo izquierdo de Tuculet y quedó alojado en el cerebro, por lo que murió unas horas después. El joven asesinado jugaba en el club Los Tilos de La Plata y era primo del jugador de rugby de Los Pumas Joaquín Tuculet.

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