16 de diciembre 2011 - 16:53
Crimen de Tomás: fiscal pidió prisión preventiva para el expadrastro
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Tomás fue hallado asesinado en un descampado de Lincoln.
Dio por acreditado que los golpes fueron realizados con una pala de punta que el detenido usaba para trabajar, la cual fue encontrada cerca del lugar del crimen junto a la mochila y el guardapolvo del niño y reconocida por sus compañeros de trabajo.
El pedido de prisión preventiva se basó especialmente en declaraciones de testigos que describieron la mala relación entre el imputado y su ex concubina, Leonor Santillán, y que Cuello culpaba por ello a Tomás.
Walter Barbieri, amigo del imputado, declaró que éste le preguntó días antes de la desaparición del niño "cómo podía hacer para conseguir un arma" y que cuando se enteró que el chico era buscado pensó que "Cuello lo hizo desaparecer porque no lo aguantaba".
Agregó que el imputado le comentó un día "le voy a secuestrar al hijo, para que (Leonor) escarmiente" y derribó su coartada acerca de que cuando desapareció había estado en su casa para pedirle plata.
Lo mismo hizo la novia de Cuello, María Inés Márquez, quien desmintió la declaración del acusado acerca de que entre las 12 y las 14 del día que desapareció el chico había salido junto a ella.
La mujer, que primero había avalado lo dicho por el detenido, dijo luego que no fueron a ningún lado juntos, que ese día Cuello salió solo y que cuando volvió "tiró las zapatillas que estaba usando y estaba todo transpirado".
Agregó que le pidió insistentemente que dijera que habían ido junto a lo del "Lechu" (por Barbieri) a pedirle plata y que le mandara mensajes de texto y lo que debían decir, sin saber ella por qué le pedía eso si no era verdadero.
Ochaizpuro destacó que Cuello "puso en marcha el iter criminis (camino del delito) tiempo antes de la consumación, toda vez que se ha comprobado que durante días anteriores había seguido a Tomás y su primo desde la salida del colegio y manifestó públicamente su intención de secuestrar o matar a Tomás".
Al respecto, citó el testimonio del primo del chico, que contó que el ex padrastro del niño había comenzado a seguirlos 15 días antes del hecho y que "esa situación les provocaba mucho miedo porque en varias oportunidades (Cuello) había golpeado a Tomás".
El chico también dijo que "cuando veían la camioneta blanca les agarraba dolor de panza, ganas de hacer pis" y que un día que chicos más grandes los corrieron el imputado los levantó y los subió a la camioneta sin que ellos quisieran.
Varios familiares de la madre de Tomás ilustraron los celos de Cuello hacia el niño, que "concluían en un trato agresivo psíquico y físico contra el menor, a punto tal que en reiteradas ocasiones le ha roto juguetes, ropas, calzados y hasta una consola de juego Play Station por considerar que el mismo no era agradecido con él", subrayó Ochaizpuro.
Sobre el mismo punto, destacó que "los testimonios coinciden en que Tomás le tenía mucho miedo a Cuello y que cuando lo veía se paralizaba" y que, a su entender, el imputado no quería al niño "por los celos que en él despertaba la criatura" y porque era "un obstáculo".
Respecto del momento preciso de la captura del niño, el fiscal valoró a testigos que lo vieron salir del colegio solo, porque su primo justo había faltado, y caminar por la avenida Massey al 400, a escasos metros de donde se lo vio también a Cuello pasar a toda velocidad en el auto de su novia.
El fiscal acreditó que para ir desde allí hasta el lugar donde se halló al niño asesinado se pueden tardar unos cinco minutos y medio y que en ese horario del mediodía, informes telefónicos ubican el celular de Cuello en movimiento en esa zona.



