17 de diciembre 2012 - 17:58
Crimen de Tomás: prisión perpetua para Cuello
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Perpetua para Adalberto Cuello
El defensor de Cuello, Gerardo Doyle, solicitó su absolución por falta de pruebas y, subsidiariamente, una condena por "homicidio simple", con pena prevista de 8 a 25 años de prisión, ya que consideró que no se probó ni el ensañamiento (sufrimiento excesivo) ni la alevosía (indefensión de la víctima).
Durante la lectura del fallo, los jueces dieron a entender que parte de sus argumentos se basaron en los informes psiquiátricos realizados a Cuello. Entre ellos se mencionó el de una perito que dijo que "no fue fácil llegar a comprenderlo (a Cuello)", y que el condenado tenía "una melange, con patologías de diversos tipos".
Asimismo, para la Justicia quedó probado que el móvil del crimen fue la mala relación que tenía Cuello con Tomás, al que responsabilizaba de haber sido la causa por la cual se separó de su pareja, la madre del niño, con la que además tienen un hijo en común.
Los jueces señalaron que, como dijeron los peritos, Cuello es "intuitivo, manipulador y maneja todo como en un tablero de ajedrez y mueve las piezas como quiere. Es frío. No es un psicópata puro, pero puede actuar de manera psicopática".
Incluso, resaltaron el hecho de que algunos peritos psicológicos indicaron que para Cuello "Tomás era una cosa" y que incluso cuando le daba muerte no tenía culpa de lo que estaba haciendo.
No sirvió de nada que Cuello no poseía antecedentes penales, ni la buena conducta esgrimida por la defensa, para que la Justicia lo encontrara "penalmente responsable" del crimen de su hijastro. "Fue un plan preparado por Cuello. Lo tenía planeado con anterioridad, solo esperó el momento", indicaron los magistrados.




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