Descubrieron un mecanismo sensorial de los mosquitos que les permite detectar repelentes naturales

El dato surgió de un estudio que analiza cómo los mosquitos evitan el borneol, un compuesto de varias especies vegetales. Así, investigadores demostraron que un receptor olfativo específico permite rechazarlo.

El estudio muestra que ciertas especies de mosquitos, como Aedes aegypti y Aedes albopictus (transmisores de enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla), cuentan con este mecanismo puntual para detectar compuestos como el borneol.

El estudio muestra que ciertas especies de mosquitos, como Aedes aegypti y Aedes albopictus (transmisores de enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla), cuentan con este mecanismo puntual para detectar compuestos como el borneol.

Un grupo de científicos descubrió un mecanismo sensorial presente en los mosquitos que les permite detectar compuestos vegetales que sirven como repelentes naturales. El estudio indicó que esta facilidad está presente en algunas especies que transmiten enfermedades, como el Aedes aegypti en el caso del dengue.

El dato surgió de un estudio publicado en Nature Communications, en el que se describe un proceso mediante el cual estos insectos detectan y evitan el borneol, un compuesto presente en varias especies vegetales.

Equipos de investigación demostraron que un receptor olfativo específico permite esa reacción de rechazo, lo que aporta una base científica para diseñar repelentes más efectivos.

El canal sensorial de los mosquitos para compuestos repelentes

Las plantas cuentan con aceites esenciales que contienen sustancias que actúan como repelentes de mosquitos y se emplean en productos destinados a reducir el riesgo de picaduras y transmisión de enfermedades.

Aunque se reconoce su eficacia, los mecanismos que explican cómo estos compuestos afectan el comportamiento de los insectos todavía no estaban definidos con claridad.

El estudio muestra que ciertas especies de mosquitos, como Aedes aegypti y Aedes albopictus (transmisores de enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla), cuentan con este mecanismo puntual para detectar compuestos como el borneol.

Los investigadores identificaron un receptor llamado OR49, ubicado en una neurona de una estructura sensorial del mosquito conocida como palpo maxilar. Se trata de un apéndice situado cerca de la boca que cumple funciones de detección de olores. Al detectar el borneol, envía una señal al cerebro del insecto, lo que genera una reacción de rechazo.

Mosquitos Freepik
Los investigadores identificaron un receptor llamado OR49, ubicado en una neurona del mosquito conocida como palpo maxilar.

Los investigadores identificaron un receptor llamado OR49, ubicado en una neurona del mosquito conocida como palpo maxilar.

Las pruebas realizadas por el equipo demostraron que, al eliminar el receptor Or49 mediante una modificación genética, los mosquitos dejan de responder al borneol y se minimiza su tendencia a evitarlo. El artículo científico señaló que “las hembras de mosquito (las que pican) detectan el borneol a través de un canal sensorial especializado, diferente de aquellos que median la atracción hacia señales humanas”.

Distintas pruebas muestran que el receptor OR49 reacciona mucho más ante el borneol que frente a otros compuestos vegetales similares. Incluso con leves cambios en la estructura de la sustancia analizada, el sensor mantiene una respuesta marcada, lo que confirma su afinidad y precisión.

Por otro lado, se comprobó que no todas las especies pueden percibir el borneol de la misma manera: en el caso del Anopheles gambiae, responsables de transmitir la malaria, la neurona equivalente usa otro receptor distinto, llamado OR28, que no permite detectar el borneol. Esto explica por qué solo determinados tipos de mosquitos muestran este comportamiento de rechazo ante ciertos repelentes vegetales.

Por qué los mosquitos pican más a algunas personas y cuál es el mejor repelente en verano

Es común notar que, en un mismo grupo de personas, estos insectos atacan a unos y esquivan por completo a otros. La ciencia investigó este comportamiento para entender los motivos exactos de esta selección.

Conocer las razones detrás de esta preferencia permite tomar medidas más precisas para evitar las picaduras. A partir de estos datos, resulta más fácil elegir los métodos de protección adecuados para transitar la temporada sin molestias.

Los especialistas confirman que la atracción no es casual y que ciertas características físicas actúan como un imán durante el verano. Según los investigadores, la genética juega un papel central, destacando que las personas con grupo sanguíneo O reciben el doble de picaduras que aquellas con grupo A.

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