12 de abril 2007 - 00:00
Desidia en altamar
Se esperaba esta madrugada en Puerto Madryn el arribo de la tripulación del rompehielos Almirante Irízar, después que un incendio en altamar obligó a su comandante a ordenar la evacuación de la nave. Hoy, con sólo su capitán a bordo, podría ser remolcado a puerto, pero las pérdidas son cuantiosas. Se supo que el peligro de que algo podría suceder por falta de inversión en ese buque estratégico y único para la campaña antártica había sido advertido hace tres años. En Diputados, el radicalismo hizo votar fondos para su modernización y mantenimiento. Sólo $ 6 millones al año, que en el Senado fueron congelados por orden del gobierno. No eran épocas ésas para que Kirchner anunciara gasto militar.
-
Qué es el síndrome de Phelan-McDermid y por qué es clave acceder al diagnóstico
-
La UBA organiza jornadas gratuitas de orientación vocacional: más de 6.400 estudiantes participan y el 90% quiere seguir estudiando
El rompehielos Almirante Irízar debió ser evacuado. El incendio provoca que la Armada pierda el único buque que unía la Antártida con el continente.
A bordo llevaba científicos de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y personal militar de las tres Fuerzas Armadas. Dos helicópteros pesados Sea King completaban su equipamiento; se desconoce si fueron afectados por las llamas. Los aparatos llevan combustible, alimentos y vehículos para dotar a las bases de todo lo necesario para la invernada. El brigadier general Jorge Chevalier, titular del Estado Mayor Conjunto, es el responsable operativo de la campaña antártica y se hizo cargo del esquema de rescate en coordinación con el alto mando naval.
En rigor, el buque accidentado pertenece a la DNA, lo tripula la Armada y las operaciones antárticas son responsabilidad del Estado Mayor Conjunto. Pero como ya había finalizado su misión, ahora corresponde a los marinos averiguar las causas del siniestro y deslindar responsabilidades vía sumario militar. La inutilización del rompehielos por el incendio provoca un trastorno político a la ministra, quien había planificado una ceremonia en altamar, a bordo del Irízar, prevista para el próximo 4 de mayo, con motivo de conmemorar a los marinos muertos en el ataque al crucero Belgrano durante el conflicto de Malvinas.


