12 de enero 2006 - 00:00

Destrozan hospital por la muerte de una joven

Un grupo de personas ocasionó desmanes esta madrugada en las instalaciones del Hospital Oñativia, en la localidad bonaerense de Rafael Calzada, para protestar por la muerte de una adolescente de 17 años que dio a luz por una cesárea en el lugar y una semana después de haber sido internada falleció.
   
Los protagonistas de los destrozos, unas 40 personas entre las que se encontraban familiares y allegados a la muchacha fallecida, produjeron daños en el frente del sector de guardia del hospital.
  
Los revoltosos realizaron un disparo de arma de fuego en el interior del hall del hospital, además de agredir a empleados.
  
La chica falleció anoche tras sufrir un paro cardiorespiratorio luego de dar a luz, una semana después de que fuera internada.
  
Los padres argumentan que existió "mala praxis", se quejan porque no recibieron información sobre las causas del deceso.
   
El director del hospital, Francisco Grosso, aseguró que se realizó una investigación interna en torno al caso y "no se detectaron anomalías" en relación a la actuación del personal médica.
  
Grosso aseguró que los padres fueron informados desde el primer momento sobre la evolución de la muchacha.
  
Por su parte, el subsecretario de Coordinación del Area Salud bonaerense, Carlos Sanguinetti, expresó que pese a que comprende el dolor de los familiares "llama la atención el grado de violencia y destrucción" empleado contra el hospital.
  
No obstante, el subsecretario indicó que envió a un funcionario de su dependencia a investigar cómo sucedieron los hechos.
  
"Nadie pudo explicar lo que pasó, el mismo director del hospital me dijo que no sabe", dijo el padre de la muchacha, quien aseguró que varias personas que trabajan en el hospital le dijeron que se trató de un caso de supuesta "mala praxis".
  
El hombre, que esta mañana permanecía en la puerta del nosocomio, aseguró que en varios momentos existieron contradicciones en la información que recibía de los distintos profesionales que atendían a su hija.
  
Según expicó, de la sala de parto salieron dos anestesistas que le comunicaron que su hija había sufrido un paro cardiorespitario pero "no iba a haber problemas", pero poco después le comunicaron que había entrado en coma.
  
El jefe de guardia del hospital, Juan José Padilla, indicó que la joven había ingresado al hospital "con un embarazo con una patología que implicaba una posibilidad de mortalidad muy alta" y luego de la cesárea, la situación derivó en edema cerebral" por esa misma dolencia, que finalmente concluyó en un paro cardiorrespiratorio.
  
Sin embargo, el director del hospital indicó que la joven sólo tenía como antecedente "una hipertensión leve"

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