La educación ambiental ocupa un lugar central en debates públicos, aulas, organizaciones sociales y políticas estatales. No se trata solo de hablar de reciclaje o cambio climático, sino de formar ciudadanía crítica, capaz de comprender cómo las decisiones cotidianas impactan en el entorno. En ese marco, el Día Mundial de la Educación Ambiental funciona como un recordatorio colectivo.
Día Mundial de Educación Ambiental: cómo surgió y de qué manera se celebra
La fecha pone el foco en la formación ciudadana, su recorrido histórico y los gestos cotidianos que ayudan a construir una relación más consciente con el entorno.
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Se conmemora el Día de la Educación Ambiental
Cada 26 de enero, esta fecha busca poner sobre la mesa la relación entre desarrollo, ambiente y sociedad. El desafío no es menor, ya que convivimos con problemas ambientales complejos, atravesados por desigualdades económicas, tensiones políticas y modelos productivos que no siempre dialogan con la sostenibilidad.
Aunque muchas veces se la reduce a consignas escolares, la educación ambiental excede el aula. Está presente cuando una comunidad discute el uso del suelo, cuando se cuestiona el manejo de residuos o cuando se piensa el futuro energético.
El origen del Día de la Educación Ambiental
El Día Mundial de la Educación Ambiental tiene su raíz en 1975, durante el Seminario Internacional de Educación Ambiental realizado en Belgrado, entonces Yugoslavia. De ese encuentro surgió la Carta de Belgrado, un documento que sentó bases conceptuales aún vigentes: promover una población mundial consciente del ambiente y comprometida con su cuidado.
Un año más tarde, en 1977, la Conferencia Intergubernamental de Tbilisi, organizada por la UNESCO y el PNUMA, profundizó esos lineamientos. Allí se definieron objetivos claros para la educación ambiental, como el desarrollo de valores, actitudes y habilidades que permitan participar de manera responsable en la resolución de conflictos ambientales.
En Argentina, estas discusiones fueron permeando de manera gradual. Recién en las últimas décadas la educación ambiental comenzó a tener mayor presencia en políticas públicas, con avances y retrocesos. La sanción de la Ley de Educación Ambiental Integral en 2021 marcó un punto de inflexión, aunque su implementación sigue siendo desigual según provincias y contextos.
5 ideas para cuidar el medioambiente en su día
Celebrar esta fecha también implica pasar a la acción, sin caer en gestos vacíos. Algunas propuestas posibles:
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Revisar hábitos diarios, desde el consumo de agua hasta el uso de energía. A veces pequeños cambios suman más de lo que parece.
Informarse con fuentes confiables sobre problemáticas locales. No es lo mismo hablar de deforestación en abstracto que entender qué pasa en la región propia.
Separar residuos en casa y conocer qué ocurre después. El reciclaje no es automático y depende de circuitos reales.
Participar en actividades comunitarias, como jornadas de limpieza o charlas barriales. El ida y vuelta genera compromiso.
Conversar del tema, incluso en espacios informales. Llevar la educación ambiental a la sobremesa también cuenta.
No todo se resuelve con buena voluntad individual. Existen límites estructurales, responsabilidades estatales y decisiones empresariales que pesan. Aun así, la educación ambiental sigue siendo una herramienta clave para entender el mapa completo y no mirar para otro lado. El Día Mundial de la Educación Ambiental no es solo una efeméride más. Es una invitación a pensar, discutir y actuar, sabiendo que el camino es largo y lleno de tensiones, pero también necesario.
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