25 de agosto 2006 - 00:00
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Natascha Kampusch tenía 10 años cuando fue secuestrada, en marzo del 98. Fue hallada el miércoles pasado pálida y demacrada. (arriba-izquierda) Wolfgang Priklopil secuestró
a la niña austríaca hace 8 años. Al saber de su liberación, escapó en su auto y se arrojó a las vías del tren, donde murió instantáneamente. (arriba-derecha) En este lugar, bajo tierra, Natascha permaneció encerrada durante ocho años. Se accedía por una puerta de 50 × 50 centímetros.(abajo)
Durante toda la noche del miércoles, la policía registró la casa en cuestión, donde encontró un escondite de tres metros de largo, 1,6 de ancho y dos de profundidad, cavado a partir de la fosa de un garaje y accesible a través un hueco de 50 por 50 centímetros que se cerraba con un sistema electrónico.
Allí había una cama y una pequeña estantería con libros infantiles y para adultos, así como un receptor de radio y un televisor.
En ese reducido espacio, Natascha vivió supuestamente los últimos ocho años, aunque en los últimos tiempos parece que algunas veces pudo salir de allí.
Las primeras declaraciones de la joven arrojaron que la chica no estuvo siempre encerrada, sino que en los últimos años el secuestrador le permitió de vez en cuando acompañarla al supermercado e incluso, quizás, en algún viaje de vacaciones o paseos por el jardín de la casa.
Sin embargo, parece haber estado sometida a fuertes presiones para que no contacte a ningún extraño, por lo que todo apunta a que su secuestrador fue prácticamente la única persona con la que mantuvo una relación y debía dirigirse a él como «mi amo y señor».
En una carta abierta a la prensa y difundida ayer por los medios locales, los padres de la joven han solicitado comprensión y paciencia, y tres días de tranquilidad «sin preguntas ni entrevistas molestas».
Por ello, se espera que los detalles del caso salgan a la luz lentamente, mientras la víctima está bajo supervisión de psicólogos de la policía de Viena.
La sorpresa y el interés generalizados son comprensibles puesto que la mayoría de la población recuerda aún las fotos de Natascha con 10 años publicadas de forma reiterada en todos los medios tras su desaparición en marzo de 1998.
Según relató entonces una compañera de escuela y testigo de los hechos, la niña fue abordada e introducida por un desconocido en una camioneta mientras iba de camino a la escuela, y luego ya nadie volvió a saber de ella.
Durante años, la policía austríaca trató de encontrar a la joven, inspeccionando incluso más de 700 camionetas en todo el país, entre las cuales también revisó un vehículo de Priklopil, quien fue asimismo interrogado cerca de un mes después de la desaparición de la niña. Al no encontrar pruebas que reforzaron la sospecha, las autoridades desistieron de inspeccionar la vivienda del captor.



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