19 de mayo 2006 - 00:00

En las escuelas de Gran Bretaña ya no se podrán comer chocolates, papas fritas o gaseosas

El gobierno británico prohibió hoy la venta de comidas de baja calidad y perjudiciales para la salud en las escuelas primarias de Inglaterra, como parte de una iniciativa nacional para mejorar la alimentación en esos establecimientos.

Bajo el plan, los establecimientos educativos no podrán vender chocolates, patatas fritas, gaseosas y alimentos calóricos o de baja calidad.

La medida, anunciada por el secretario de Ecuación, Alan Johnson, incluirá una guía de estándares de nutrición y la prohibición de aquellos alimentos con mucha sal y grasas.

"Nuestro plan luchará contra décadas de negligencia por los alimentos que se venden en las escuelas", indicó un vocero del Ministerio de Educación.

Los estándares de nutrición, que se basan en las recomendaciones del Panel de Revisión Alimenticia de Escuelas, se publican tras una campaña nacional televisiva a cargo del popular cocinero inglés Jamie Oliver para mejorar la calidad de los alimentos para alumnos.

Bajo la nueva medida, las escuelas primarias de Inglaterra deberán vender a sus alumnos porciones de pescado, pollo o carne de calidad, acompañadas por guarniciones de verduras y porciones de frutas.

El pasado año, el gobierno de Tony Blair prometió destinar 500 millones de dólares para mejorar los platos de comidas en las escuelas, tras el éxito de la campaña nacional de Oliver.

La decisión se tomó además tras conocerse que el número de niños obesos o gordos en Gran Bretaña aumentó en un 30 por ciento en los últimos años.

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