10 de agosto 2005 - 00:00

Garrahan: activistas extremos fracasan en pedir paro nacional

Esteban Righi
Esteban Righi
Las autoridades del hospital Garrahan decidieron anoche intimar al personal en huelga a que retome el servicio en el centro de salud «en 24 horas», y advirtieron que serán «cesanteados» aquellos que no acaten la medida. La intimación se anunció pocas horas después de que los estatales no médicos, nucleados en la ATE, ratificaron la continuidad de las medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales.

El anuncio lo formuló el titular del Consejo de Administración del Garrahan, Alberto Goldberg, quien justificó la decisión en «la cantidad de violaciones a las normativas vigentes y a las guardias mínimas» que deben cumplirse durante las medidas de fuerza.

Los estatales no médicos del Hospital Garrahan ratificaron ayer el paro de 72 horas en demanda de mejoras salariales y otros reclamos, aunque no lograron el pleno acompañamiento de ATE nacional, que anunció su respaldo a la medida, pero marcó diferencias. La conducción interna sindical de ATE del Garrahan está enfrentada desde siempre con ATE nacional.

El delegado del Garrahan, Gustavo Lerer, un militante del Partido Obrero, de raíz trotskista, reclamó a la conducción de ATE la convocatoria a una huelga nacional, lo que no obtuvo, aunque volvió a ratificar la continuidad de las protestas por mejoras salariales.

Los trabajadores no médicos iniciaron a las 7 de ayer la primera jornada de protesta en reclamo de un básico de $ 1.800 el adelanto de otros $ 600, el pago de 2 por ciento por año de antigüedad y la jornada laboral de 6 horas, entre otros puntos.

Por su parte, la defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Pierini, reclamó la «urgente» intervención del procurador general de la Nación, Esteban Righi, en el conflicto que ayer provocó con el traslado de una paciente.

Fuentes próximas a la funcionaria confirmaron que remitió un oficio a
Righi para que instruya a los fiscales a fin de asegurar el servicio de salud a niños de la Capital Federal y del interior internados en ese centro.

El reclamo se fundamentó en un informe del director médico del establecimiento,
Daniel Toer, quien afirmó que existen «graves inconvenientes para atender a los niños», en tanto Pierini aseveró que «no se garantizan las guardias mínimas, disminuyó la cantidad de público que asiste al hospital, ya se suspendieron 164 cirugías y no se aceptan las derivaciones de 41 menores».

Lerer,
por su parte, afirmó que los delegados y el personal del Garrahan recibieron el respaldo del titular de la ATE nacional y de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), Pablo Micheli y Víctor De Gennaro, respectivamente, ante «el ataque de las autoridades a los empleados y a los trabajadores en su conjunto». Debe recordarse que tanto Michelicomo el burócrata De Gennaro, después de haber apoyado a Néstor Kirchner, ahora están enfrentados a él y a su gestión a partir de que se optó por reconocer a la CGT de Hugo Moyano y se negó a la CTA.

Lerer se refirió a la calificación de
«terroristas sanitarios» que recibieron estos trabajadores por parte del ministro de Salud, Ginés González García, a «la destrucción del hospital público y al recurso de la Justicia como arma de intimidación». Aunque Lerer ratificó el respaldo de la ATE a las decisiones de la asamblea, fue taxativo al señalar que el gremio no ofreció «el apoyo que requiere esta lucha, es decir, un inmediato paro nacional». Reclamó la urgente presencia en el establecimiento de Micheli y De Gennaro, aunque por toda respuesta obtuvo de esos dirigentes un «por ahora no y lo vamos a pensar», según señaló.

Lerer
advirtió que «va a arder Troya si tocan a un solo compañero», porque «no se permitirán sanciones», y subrayó que el sector apelará a todos los mecanismos de lucha a su alcance, a la vez que desmintióque el paro general sea «una medida extrema».

A su vez Micheli afirmó, al ser consultado luego del encuentro con los delegados en la sede gremial de avenida Belgrano al 2500, que la reunión con Lerer «no fue un fracaso» y que ha sido «un paso adelante» el análisis de alternativas para destrabar el conflicto. Micheli afirmó también que la propuesta de Lerer para que el gremio declare un paro nacional «se contrapone con la posición de la ATE de establecer un impasse», aunque dijo que pueden existir «novedades» si las autoridades se avienen a discutir el incremento de la masa salarial para ser destinada a un aumento de haberes.

• Respaldos

Indicó que «los que menos ganan percibirán un salario inferior» a partir de la propuesta oficial y expresó que la ATE respaldará a los trabajadores junto a sus asesores legales. Sin embargo, el sindicalista aseguró que «no es tiempo para paros, sino para sentarse a discutir en la mesa de negociación colectiva», aunque reconoció que la asamblea respaldó la huelga.

Trabajo confirmó que sancionará a la ATE con la aplicación de multas de entre $ 500 y $ 3.000, ante
«las reiteradas violaciones de las guardias mínimas para garantizar la prestación de la salud y por los hechos que obstaculizaron a los inspectores laborales en el control del cumplimiento de los servicios».

Lerer
confirmó una nueva asamblea del personal para las 13.30 del viernes para analizar la aplicación de nuevas protestas la semana próxima en caso de no existir respuestas satisfactorias a los reiterados reclamos salariales.

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