29 de agosto 2005 - 00:00
Habló el joven que ayer estuvo nueve horas como rehén: "En ningún momento quiso matarme"
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Al referirse al delincuente -quien según las autoridades policiales había estado preso durante 19 años- "no estaba drogado ni borracho. Sabía exactamente lo que hacía.
Sabía lo que iba a hacer: decía que quería sacar a su mujer de ahí y quería salir él. Robó en la carnicería, se metió en los terrenos y entró a mi casa. Creo que ni tenía la intención de tomar a una familia como rehén".
En un primer momento, los rehenes eran tres: el propio Marcelo, su madre y Elvio, la pareja de su mamá.
"Primero salió mi mamá -contó el joven-. Después salió Elvio, junto a la pareja de este muchacho (que también había participado del robo en la carnicería). Y al final, a mí me sacó el Grupo Halcón".
Sobre el desenlace, el joven señaló: "La ventana de la cocina y del comedor está hechas `percha' y la puerta de entrada está toda pateada".
"Cuando entró a Policía, estábamos sentados esperando el llamado del mediador, y escuchamos gritos diciendo: `Quique, salí, entregate'. Ahí gritaba desaforadamente el mediador, pidiendo que se entregara. En ese momento tiraron dos o tres tiros. No sé quién disparó, porque habían cortado la luz. Nos caímos los dos al piso, entró el Grupo Halcón y a mí me separaron, me llevaron al patrullero y después a la ambulancia", señaló.
También dijo que mientras estuvo cautivo, "hubo muchos disparos al aire o contra un patrullero" efectuados por el delincuente.
Pero enseguida agregó: "Sabía exactamente lo que hacía.
No estaba drogado, no estaba en otra, y gracias a eso hoy estoy acá".
"Me contó que había estado preso -añadió-. Pero es poco lo que me acuerdo. Tuve conversación con él, pero era más bien para hacerle ver que estaba tranquilo, para que todo terminara bien".
También señaló que mientras estaban en el interior de la vivienda, "lo que decía la tele era que el vecino (baleado por el delincuente poco antes en la calle) estaba muerto.
El le preguntaba al mediador si estaba vivo. El mediador le decía que estaba herido. Y él le preguntaba si estaba vivo o muerto. Y el mediador le decía que estaba vivo. Cuando hablaba del señor ese se ponía nervioso, porque quería saber si estaba vivo o muerto".
Finalmente, dijo: "Uno piensa que nunca te va a pasar hasta que un día pasa. Es impredecible. Yo colaboré con él todo lo que pude, porque sabía que no lograba nada poniéndolo nervioso. Ahora vamos a seguir la vida normal, aunque vamos a poner un poco de seguridad en la casa".



