23 de agosto 2008 - 00:00
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El cubano Angel Valodia Matos
De pronto, el taekwondista olvidó la deportividad y lanzó una patada en la cabeza al árbitro, sin mucha contundencia, por que si la hubiera tenido Chelbat hubiera caído redondo al suelo.
Mientras, González gritaba que el árbitro había sido comprado.
Matos, de 31 años, también zarandeó a un juez auxiliar que intentó apaciguarlo.
Para rematar la faena, Leudis González acusó al equipo de Kazajistán de "comprar" el combate.
González dijo a los periodistas que esperaban su salida y la de Matos en la zona mixta del gimnasio de la USTB de la capital china: "los kazakos compraron a los jueces. A mí me ofrecieron dinero".
"El árbitro, lógicamente, está comprado", añadió González, mientras Matos se marchaba sin querer hacer declaraciones.
La Federación Internacional de Taekwondo intervino inmediatamente y en poco tiempo su secretario general, el estadounidense Jin Suk Yang, anunció el veredicto: Matos y González sancionados a perpetuidad, excluidos para siempre de los torneos internacionales por violar el espíritu del Taekwondo.
Antes del incidente, la Federación había logrado solventar un papelón que se presentó cuando los británicos protestaron el resultado del combate entre su deportista Sarah Stevenson y la china Zhong Chen.
Los británicos sostuvieron que los árbitros calificaron injustamente a Stevenson. La protesta prosperó y la Federación decidió, por primera vez en la historia olímpica del Taekwondo, darle la vuelta al resultado.
Antes, por si acaso se gestaba un incidente casi diplomático, hablaron con la delegación china para comunicarles lo que iba a pasar.
"Ellos consintieron que la Federación tomara una decisión sin gran presión", dijo el secretario general de dicho organismo, Suk Jin Yang.
Yang puso el comportamiento chino como un ejemplo de deportividad. Lástima que luego llegara la patada de la vergüenza.




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