25 de agosto 2006 - 00:00

Iribarne visitó cárcel de Ezeiza e inauguró nuevo pabellón

El ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Alberto Iribarne, recorrió hoy los talleres de trabajo del Complejo Penitenciario Federal I (CPF I) de Ezeiza donde señaló que la acción primordial de la política penitenciaria es la reinserción social de los internos.

Para alcanzar este objetivo, Iribarne afirmó que es necesario no sólo mejorar la calidad de vida de los privados de su libertad con cárceles sanas y sin hacinamiento, sino también brindarles capacitación laboral y actividades educativas que les permitan volver a la sociedad con mayores herramientas.

Asimismo el ministro de Jusiticia añadió que no es posible combatir el delito desde una concepción simplista que sólo considere políticas de tipo criminal sino que, sobretodo, se deben desarrollar acciones sociales preventivas.

Iribarne recorrió los talleres de trabajo en el marco de la inauguración de la primera etapa de ampliación de plazas del CPF I que llegarán a fin de año a 240 y servirán para paliar la sobrepoblación de la Cárcel de Devoto. La inauguración de plazas se enmarca en el Programa Nacional de Infraestructura Penitenciaria que prevé incorporar 4500 nuevas plazas, 1000 de las cuales estarán habilitadas a fin del 2006.

En la actualidad existe un proceso acelerado de incorporación de población carcelaria al trabajo. Mientras que en julio de 2005 trabajaba el 29 por ciento de los internos, en julio de 2006 esta cifra ascendió al 34 por ciento.

Comparando este último dato con las estadísticas del 2003, se produjo un aumento del 45 por ciento, pasando de 2.146 internos incorporados a tareas laborales en 2003 a 3.111 a mediados de este año.

Del total de los internos en dependencias del Servicio Peninteciario Federal cerca de la mitad no tienen condenas -procesados-, por lo tanto no están obligados a realizar tareas laborales.

En el caso de los condenados -que representan el 52 por ciento de la población carcelaria- la cifra de los internos que participan de los distintos talleres de trabajo en cárceles asciende al 44, 6 por ciento.

El trabajo en cárceles está pensado como una herramienta fundamental en el proceso de reinserción social. Las personas privadas de su libertad perciben un ingreso por su labor y poseen ART (Aseguradora de Riesgos de Trabajo) y se les realizan los descuentos jubilatorios y patronales que establece la ley.

Los internos trabajadores están distribuidos en los 257 talleres que funcionan en las distintas unidades federales. En el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza hay tres talleres -sastrería, zapatería y panadería- donde se encuentran trabajando 325 internos, lo que representa un promedio general de ocupación del 24 por ciento.

Para Iribarne, el sistema penitenciario es el último eslabón de una cadena formada por el sistema penal, por lo tanto debemos tener en cuenta que la responsabilidad sobre el sistema carcelario es una tarea conjunta de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

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