3 de julio 2009 - 22:06
"La guerra de las galaxias" en Argentina
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"La guerra de las galaxias" en Argentina.
"Esta nave -la Anakin's Airspeeder- es la de 'Episodio II: El ataque de los clones", se le oyó decir con euforia a un chico de 9 años, acompañado por su padre de 30 y pico tan extasiado como él, tratando de conservar el momento con fotos de su celular.
En medio de un ambiente misterioso, con paredes negras y pequeñas luces titilantes más la música de John Williams como fondo, fueron apareciendo otros artefactos volantes, algunos con evidentes signos de uso. En filmación o en los traslados de un país otro de exposición.
De un anaquel a otro aparecen esos mecanismos espaciales que el espectador identifica con personajes y situaciones: el Halcón Milenario de Han Solo, Imperial Star Destroyer, al mando de Dark Vader, el escalofriante Jedi Starfighter en tamaño real, una mesa de armas supuestamente usadas por los actores en filmación. Y la explicación de todo eso.
De golpe, chicos disfrazados de "yedis" se agolpaban con actores con el atuendo de Anakin Skywalker, los Clone Troopers, la Princesa Leia y un inquietante Darth Vader de dos metros de altura, obedientes a la hora de sacarse fotos con barras de muchachos de traje y corbata.
Más difícil es fotografiarse junto a C.3Po y Arturito, apretados en una vitrina que los banaliza en su constitución metálica y cuyo cristal aporta reflejos inconvenientes; y se complica cuando hay demasiados aspirantes a fotógrafo.
A nadie le importa que las espadas luminosas de Obi-Wan y sus enemigos sean tubos fluorescentes de plástico propiedad de los clubes de fans, que decepcionan a los pequeños que suponen que se pueden adquirir en algún puesto.
Las conversaciones ya no abarcan la fiebre porcina ni los resultados electorales: todo es un espíritu lúdico que hermana a los asistentes con nombres clave, referencias concretas a personajes, palabras que para los ajenos resultan ininteligibles.
Es notorio cómo personas que jamás memorizaron episodio alguno de "La Odisea", ni pueden repetir más que una o dos estrofas del "Martín Fierro", conozcan al dedillo una genealogía y frases emblemáticas nacidas en la pantalla a la sombra del gran negocio de Hollywood.
Lo mismo debe suceder con los seguidores de "El señor de los anillos", "Harry Potter" y "Matrix".
La gran desilusión: el Yoda no aparece en "carne y hueso", ni siquiera en representaciones con maniquíes, como sucede con los personajes humanos, ni con muñecos como los que muestran a Chewbacca o a esos seres de algún planeta lejano con tentáculos en el rostro, ancestro notorio de algún corsario de "Piratas del Caribe".
El Yoda está representado por un pequeño holograma falso y mudo, construido con espejos que reflejan una imagen de video, pero de todos modos concita numerosos seguidores con la consigna "Que la fuerza te acompañe".




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