11 de noviembre 2008 - 00:00

La moda también sufre los efectos de la crisis mundial

Los diseñadores y asesores de imagen se quejan por el freno del turismo extranjero en el país, que conformaba 50% de su clientela. Hoy, ese porcentaje se redujo a 30% y va en descenso.
Los diseñadores y asesores de imagen se quejan por el freno del turismo extranjero en el país, que conformaba 50% de su clientela. Hoy, ese porcentaje se redujo a 30% y va en descenso.
La crisis financiera mundial ya alcanzó a la industria de la moda argentina. Los diseñadores de alta costura se quejan de que en los últimos meses se notó una importante retracción en la demanda, tanto local como extranjera. Los consultados por este diario admiten que en 2007 los extranjeros representaban 50% de la clientela de alta costura; en la actualidad ese porcentaje se redujo a 30%.

El dato demuestra que se frenó el boom que hasta hace pocos meses vivía la indumentaria «made in Argentina» y que surgió a partir de la devaluación del peso, cuando los diseños locales tentaban a los extranjeros, favorecidos por el tipo de cambio, y que podían acceder a prendas de gran calidad a precios mucho más bajos que los que se conseguían en sus países de origen.

La inestabilidad que se vive en la Argentina desde la crisis del campo y ahora con la incertidumbre que provocó el anuncio del gobierno sobre la estatización de las AFJP también tuvo un impacto negativo en el negocio de la moda porque, según explicaron los especialistas consultados por Ambito Financiero, los consumidores recortaron sus gastos.

«Los clientes ya no compran como antes. El nuestro no es un rubro de primera necesidad y por eso ante una crisis los gastos en moda son de los primeros que se dejan de hacer», explicó a este diario el diseñador de alta costura Abel Luppo.

Coincide su colega Francisco Ayala: «Este fue un año muy complicado para nuestro negocio. La crisis que se vivió con el campo generó una importante parálisis en todo el consumo, del que ningún diseñador estuvo exento».

Además del freno en el consumo interno, los precios abusivos de muchos diseñadores, que fijaban el valor de las prendas de acuerdo con el acento del comprador y llegaban a pedir hasta u$s 10.000 por un vestido que al consumidor local le vendían por u$s 2.000, sumado al derrumbe de los mercados a nivel internacional, hicieron tambalear una de las patas clave que permitieron el crecimiento del sector: la demanda extranjera. Es que de la mano del furor del turismo internacional creció la indumentaria local, ya que muchos turistas aprovechaban su estadía en el país para adquirir ropa argentina.

De hecho, hasta hace unas semanas,una gran cantidad de brasileñas, paraguayas, mexicanas, europeas, peruanas, colombianas y chilenas llegaban a la Argentina con el único fin de comprar sus vestidos de novia y, según dicen los diseñadores, hoy ya no lo hacen.

  • Menos turistas

    «Hubo un gran descenso en el número de clientes extranjeros. Es que la crisis económica que se vive en el mundo frenó la entrada del turismo al país, y esto repercutió directamente en el negocio de la moda», sostiene la modista Verónica de la Canal, quien además de comercializar sus vestidos en la Argentina, tiene locales en España, país donde asegura que «hoy casi nadie compra diseño de alta costura».

    Coincide Ayala: «Antes de la crisis trabajaba con novias que me contactaban por mail desde Hong Kong, Chile, Perú, Europa y Bolivia. Ahora, esa demanda se paralizó».

    El efecto de la crisis no sólo alcanzó a los diseñadores: también los asesores de imagen reconocen una fuerte disminución en su cartera de clientes. Se trata de una especialidad que surgió hace pocos años y tomó fuerte impulso a partir de 2006, cuando se multiplicaron las agencias y consultoras que prestaban este servicio. Estos « profesionales» llegaban a acompañar a las compradoras a los shopping malls para aconsejarles qué comprar, cómo combinar los colores, etcétera.

    «Los argentinos tienen incertidumbresobre cómo evolucionarála economía y por eso muchos ya no nos contratan. A partir de la crisis del campo la demanda fue 40% menor que 2007. Además, en el último año muchas consultoras estaban aprovechando el boom de turismo extranjero para organizar cursos exclusivos para este público, que con el dólar a favor, buscaban asesoramiento a la hora de hacer compras durante su estadía. Ahora, con la recesión que se vive en las principales economías del mundo, este negocio cayó», explica la especialista en imagen Gisella Gulli.

    Para enfrentar la falta de clientes, quienes viven de la moda se vieron obligados a probar suerte en otros rubros. «Para captar a otro tipo de consumidores lancé una línea prêt-àporter y una de lencería, lógicamente a precios más económicos que los de alta costura. Los diseñadores debemos manejarnos con creatividad para sortear la crisis porque en diseño no se pueden bajar los costos de los insumos: la alta costura trabaja con materiales de gran calidad y valor», afirma De la Canal.

    Los expertos señalan que aun si quisieran abaratar los precios no podrían, ya que para los vestidos se utilizan géneros importados que se pagan en dólares y sostienen que no pueden reemplazarlos por otros fabricados en el mercado local porque «prácticamente no existe la industria textil argentina».

    También señalan que los costos de otros insumos que se utilizan en la indumentaria de alta costura y sí se fabrican en el país, como los elementos de bordado, entretelas, ballenas para corsets y tazas para armar el busto, aumentan su valor mensualmente por la inflación.

    «Por el aumento constante en los costos tuve que modificar la modalidad de pago. Ahora pido por adelantado 60% de la prenda para comprar los materiales, y el resto cuando la entrego terminada, a cambio de congelar el precio. Si me piden un presupuestohoy para un vestido que entregaré en marzo, seguro que el valor de los materiales será mayor a medida que pase el tiempo», aseguró Luppo.

    También en el negocio de asesoramiento de imagen hubo cambios: «Tuvimos que concentrarnos en nuevos segmentos. Ahora encaramos la asesoría de imagen para empresas, lo que nos ayuda a aliviar el impacto de la falta de clientes individuales», dijo Gulli.

    De todas maneras, los empresarios de la moda esperan con optimismo que en 2009 el consumo local se recomponga y que se reactiven las principales economías del mundo, lo que haría regresar a los clientes extranjeros.

    «Es un momento de incertidumbre mundial que esperamos que se solucione lo antes posible. De todas maneras, la clave a futuro para el sector será apostar al mercado local, mejorando la calidad de atención y diseños», concluyó De la Canal.
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