18 de junio 2009 - 18:57
La Nasa se prepara para el regreso del hombre a la Luna
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El lanzamiento a bordo de un cohete Atlas V está previsto desde la base aérea de Cabo Cañaveral en Florida.
"La Nasa simplemente no puede cumplir con el objetivo del presidente de estar en la Luna en 2020", dijo en la primera reunión de la comisión sobre el proyecto de vuelos espaciales habitados.
La sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter) constituye junto con su compañera LCROSS (Lunar Crater Observation and Sensing Satellite), la primera misión preparatoria de este ambicioso proyecto.
"Esta misión robótica nos dará las informaciones necesarias para tomar las mejores decisiones en cuanto a la futura presencia humana sobre la Luna", explicó a la prensa Todd May, director asociado de la Nasa para la ciencia, observando que la agencia tiene más informaciones sobre Marte que sobre la Luna.
Los principales objetivos de la sonda LRO serán, durante una misión de 12 meses, cartografiar la superficie lunar con un grado de precisión sin precedentes, detectar posibles sitios de alunizaje, buscar eventual presencia de hielo en cráteres que permanecen siempre en la oscuridad y obtener mediciones precisas de temperaturas del suelo y de las radiaciones cósmicas.
La LRO, una sonda de 1.916 kilos de los cuales 898 de combustible, equipada con siete instrumentos, será colocada en órbita polar, lo que le hará sobrevolar la Luna a 50 kilómetros, la más baja altitud hasta ahora.
El viaje de la Tierra a la Luna, distante a unos 384.000 kilómetros, llevará cuatro días.
La sonda LCROSS, lanzada a bordo del mismo cohete Atlas V, tiene una misión muy específica de buscar agua en un cráter cercano al polo sur, donde emisiones de hidrógeno detectadas previamente podrían señalar la presencia de hielo.
Pero se trata de una misión kamikaze. LCROSS se mantendrá acoplada durante su periplo de tres meses hacia la Luna a un sector del cohete Atlas V denominado Centaur, del que separará antes de que éste se estrelle en un cráter lunar a 9.000 kilómetros por hora.
LCROSS, con una masa de 891 kilos, sufrirá la misma suerte cuatro minutos después, el tiempo necesario para que sus nueve instrumentos, entre los cuales tres espectómetros, capten y analicen las partículas en la humareda de 350 toneladas de materiales producto del choque, antes de transmitir los resultados a la Tierra. Será entonces posible determinar si hay agua en el cráter.
El impacto de Centaur, de una masa de 2,36 toneladas, equivaldrá a la explosión de una tonelada de TNT, que debería lanzar desechos hasta seis kilómetros de altitud y generar un cráter de 20 metros de diámetro por cuatro de profundidad.




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