La última cena en el mejor restaurante del mundo

Información General

El cocinero español Ferran Adrià ofreció su última cena antes del cierre del mítico restaurante de la costa catalana, elBulli, considerado el mejor del mundo, tras más de 20 años sirviendo menús que han transformado los códigos gastronómicos.

Acompañado por su fiel equipo y sus amigos, Adrià, de 49 años, renuncia de esta forma a las tres estrellas Michelin que han recompensado su innovadora cocina. Medio centenar de personas, amigos y ex empleados de Adrià, fueron invitados a la fiesta y pudieron degustar un menú compuesto por 50 platos.

El restaurante, situado en la Cala Montjoi, al norte de Barcelona, que cuenta con excepcionales vistas sobre el Mediterráneo, tiene previsto reabrir en 2014 como una fundación ecológica, centrada en técnicas culinarias y sabores inéditos.

El futuro "elBullifoundation" ofrecerá cada año entre 20 y 25 becas que permitirán a privilegiados chefs realizar prácticas en las cocinas del restaurante. Sus ideas y sus descubrimientos serán publicados en Internet.

Adrià argumentó que cerraba su restaurante en lo más alto de su fama con el fin de tener más tiempo para su labor creativa en la cocina.

El famoso cocinero aseguró también sentirse agotado por tener que supervisar la preparación de decenas de platos cada noche y por tener que gestionar cientos de miles de peticiones de reservas que le llegaban cada año.

"Hemos creado un monstruo y era hora de encontrar una manera de dominarlo", dijo a los periodistas Adrià, el chef copropietario y encargado del restaurante desde 1987, mientras estaba sentado en una mesa fuera del establecimiento con todos los jefes de cocina, pasados y presentes, que pasaron por elBulli.

En 2010 anunció que colgaba el delantal para dedicar más tiempo a la creación. Por el mismo motivo, en 2001 decidió cerrar al mediodía, justo cuando el restaurante empezaba a hacerse famoso.

El éxito de este establecimiento, que tiene espacio sólo para 50 clientes y abre únicamente seis meses al año, ha sido siempre rotundo, con más de dos millones de reservas anuales para un total de 8.000 cenas, la mayoría asignadas por sorteo.
El precio de la cena, cuya degustación podía durar cinco horas, era de 270 euros por persona (unos 390 dólares), sin vino.

Pese a la popularidad, elBulli registraba pérdidas de medio millón de euros cada año, según reveló el propio Adrià en 2010. Para sanear las cuentas, el cocinero lanzó una serie de artículos con la marca de elBulli, como libros o accesorios de cocina, dio conferencias y prestó su imagen a una gama de productos que iba desde el aceite de oliva a cuchillos.

Dejá tu comentario