29 de noviembre 2005 - 00:00
Más de 4.000 jóvenes padecen Sida en la Argentina
-
Juicio por la muerte de Maradona: Perroni retoma su declaración y suman nuevos testimonios
-
Comienza el juicio por el caso Loan: 17 imputados y más de 200 testigos
Bordato señaló que en general se piensa a la enfermedad como si sólo afectara a los adultos pero "hay una población importante de chicos con VIH-Sida y hay gran desconocimiento de su situación y de sus necesidades".
"El problema mayor de esta enfermedad sigue siendo el estigma social, y esto se sobredimensiona entre los 13 y 20 años porque es un momento en que el ser adolescente va a depender mucho del grupo social en el que uno se desenvuelve", dijo.
Los adolescentes que se encuentran en tratamiento en el Garrahan en general estudian, "van al secundario donde en su mayoría no cuentan que padecen la enfermedad; nuestro consejo es que no es necesario decirlo en la escuela, porque la institución debe tener cuidados universales".
Expresó que el diagnóstico en general se mantiene en secreto por temor a la discriminación, y en la mayoría de los casos lo sabe sólo la familia; son muy pocos los que lo cuentan a amigos.
Asimismo, destacó que "el tema no es tan hablado dentro de la familia porque produce mucha movilización, genera angustia y es muy difícil de conversar".
En este sentido, remarcó la importancia de poder hablar dentro de los grupos de chicos con VIH-Sida que se arman en el hospital, donde se conocen y no se sienten solos; y desde donde se apela también a la familia para ver cómo abordar la problemática.
"Con los adolescentes más grandes también trabajamos el tema de la iniciación sexual y la importancia de tener una sexualidad responsable", precisó.
La especialista dijo que los chicos expresan gran angustia frente al tema del futuro, a tener hijos, y están muy expectantes ante los avances de la ciencia.
No obstante, precisó que un aspecto importante que se da actualmente, es que ellos están enterados de que si una mamá tiene VIH y se hace el tratamiento va a tener un bebé sano, "y eso da esperanza de tener una familia propia".
La experta recordó que la adolescencia siempre se relaciona con conductas de riesgo, "esta etapa es de gran vulnerabilidad porque es el momento de la iniciación sexual, por eso hay que insistir en la prevención y los cuidados en este grupo etario".
Bordato dudó acerca de si los chicos se están cuidando más o no para prevenir el sida, pero "lo que es cierto es que están más informados, se habla más y esto sin duda tiene que ayudar".
Por su parte, Patricia Pérez, dirigente argentina de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH-Sida (ICW) especificó que en el reciente Congreso Centroamericano de Sida (Concasida) que se realizó a principios de noviembre en El Salvador "hubo una mesa de trabajo de niñas de 8 a 12 años con VIH, y fue muy impactante".
En este sentido, adelantó que en el encuentro se decidió "armar un programa específico para niñas y adolescentes donde estén planteadas las necesidades específicas de este sector".
Pérez destacó que al no haber un espacio concreto donde elaborar esta especificidad "decidimos que ICW, la única Red en el mundo de mujeres con VIH, incorpore a estas nenas y adolescentes a nuestra actividad".
La iniciativa prevé el armado de un programa para América Latina "que comenzaría el año que viene, con el apoyo de Unicef", dijo la dirigente.
Entre las líneas de acción para abordar el tema, Pérez hizo referencia en principio a su "visualización como problemática social y política", a realizar un relevamiento de sus necesidades, al reclamo de medicamentos pediátricos, a la capacitación de las niñas de acuerdo a sus tiempos, necesidades, y a su contexto social y familiar.



