3 de agosto 2006 - 00:00
Más sensatos, médicos se negaron a cumplir con aborto avalado por juez
Es de Perogrullo, pero la realidad se ocupa cada tanto de refrescar esa verdad: la gente tiene mejor sentido común que la dirigencia. Decenas de activistas, abogados, jueces y agitadores periodísticos embarcaron a la opinión pública en torno a los beneficios de que una joven discapacitada y violada pudiera practicarse un aborto sobre la criatura que engendró ese delito. El caso ocupó espacio dominante en algunos medios y lo alentaron quienes buscan rédito sobre temas como el aborto y en los que se plantean cuestiones de conciencia para dividir a la opinión y enfrentarla en facciones sin reconciliación. Lograron que se autorizase el aborto, pero ayer se verificó aquel diagnóstico que hizo Leopoldo Lugones sobre la educación hace más de un siglo, cuando decía que la Argentina era un país donde el maestro era mejor que el inspector, y éste, que el ministro del área. Los médicos a quienes les cabía la responsabilidad de hacer ese aborto, legalizado por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se negaron a realizarlo con un argumento que puede no entender un activista o un abogado éticamente distraído: el bebé en gestación tiene signos normales de vida, tiene manos, manifiesta su género sexual, su corazón late, se mueve en el vientre de la madre. ¿Alguien se anima a llevar a esa criatura en gestación a la muerte para saciar un debate ideológico? Nadie. Los médicos de La Plata dictaminaron que no se trataba de un aborto, sino ya de un parto inducido a un feto con 5 meses de gestación. Podía hacerse la intervención y el niño podía vivir; ¿para cumplir lo que algunos creyeron era una orden de aborto y no una autorización, habría que cometer el asesinato de esa criatura? De sentido común, es decir, en favor de la vida; como el del empresario que anoche ofreció tomar al niño en adopción. ¿ Nadie de quienes debatieron con inquina este asunto tan doloroso y de apasionante contenido ético pudo prever una solución tan sencilla, tan alentadora y tan lejos de las simplificaciones de quienes debaten teorías sin reparar en que deciden destinos humanos?
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El ministro de
Salud
bonaerense,
Claudio Mate,
da detalles de
las razones
que llevaron
al Comité de
Bioética a
prohibir el
aborto, por el
estado
avanzado del
feto.
«En el feto se verificaban latidos, movimientos y técnicamente cualquier intervención que se haga a partir de estos parámetros ya no es más un aborto, sino un parto inducido», precisó el titular de la cartera sanitaria. Precisamente ésos fueron los parámetros en los que se basó el Comité de Bioética del hospital para rechazar el aborto y resolver que la joven deberá continuar con el embarazo en forma normal.
La médica Liliana Soria explicó que el aborto «debe producirse antes de la semana 20 y esta mujer tiene un embarazo avanzado», que se calcula en alrededor de 21 semanas. Ese paso del tiempo fue el que provocó el cambio de postura del Comité de Bioética que, hace casi un mes, había decidido practicarle el aborto a la joven, aunque la medida fue interrumpida por orden de la jueza de Menores de La Plata, Inés Siro.
La menor discapacitada había sido internada los primeros días de julio último por su madre, quien, en su calidad de representante legal, había prestado el consentimiento para que le practiquen un aborto a su hija. Sin embargo, la intervención de la fiscal que en ese momento investigaba una denuncia por violación que había presentado la madre de la joven provocó una serie de presentaciones judiciales que terminaron en la Suprema Corte de Justicia que, en un fallo dividido, el lunes último aprobó la práctica del aborto.




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