17 de marzo 2013 - 18:20
Montan "besómetro" en Parque Centenario
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Los participantes se autoconvocaron por Facebook.
Incluso, cuando pasó cerca una pareja mixta de agentes de la Policía Metropolitana, de fuerte presencia en el paseo, les pidieron en broma que se abrazaran y se sumaran a la protesta.
Lucas, uno de los afectados, dio su testimonio a Télam. "Una guardiana nos vino a decir que nos sentáramos bien", dijo, cuando él estaba sentado en el pasto, con su novia Victoria a horcajadas sobre sus piernas.
Ante la sorpresa de la pareja, que no aceptó la indicación, la guardiana dijo que era "una cuestión de sentido común, de respeto a la sociedad".
Los interpelados, sintiendo el apoyo de otras personas que se fueron acercando, respondieron "estamos en 2013", y dijeron con sorna: "¿Se puede ir que nos está tapando el sol?".
Lucas y Victoria relataron que la guardiana no fue agresiva pero sí insistente, y que se retiró al verse interpelada por quienes se aproximaron.
Chapolart dijo que a una amiga suya que estaba con su pareja le dijeron que se separaran porque alguien se había quejado de que no soportaba ese contacto delante de sus hijos.
Una guardiana, de unos 50 años uniformada por un chaleco fluorescente y con pito colgado al cuello, que prefirió no dar su nombre, dijo a Télam que no tenía ninguna indicación de sus superiores sobre las parejas, sin embargo admitió que "a veces, cuando veo una pareja que está uno arriba del otro, les digo si se pueden sentar bien".
La vigiladora sostuvo que de sus observaciones surge que las parejas homosexuales son más discretas que las heterosexuales.
Dos agentes de la Metropolitana, que también prefirieron el anonimato, aseguraron que tampoco tienen indicaciones sobre las parejas, y hasta se definieron "a favor del amor".
"El límite es la moral y la ética. Intervenimos si alguien se está desnudando o tocándose", explicaron.
La Asamblea de Parque Centenario en defensa del espacio público, que motorizó el cuestionamiento a las rejas, expresó en un comunicado su apoyo "a la creativa protesta contra la absurda prohibición a besarse".
"Como lo venimos sosteniendo desde el primer día del conflicto por el enrejamiento, el avance sobre el control social en el parque por parte del Gobierno de la Ciudad, significa un avasallamiento al derecho sobre el uso irrestricto del espacio público", añadió.
Santiago Iorio, un vecino también contrario el enrejado, dijo que la nueva situación "expresa una de las formas en que se visualiza la política de clausura y represión del espacio público que se vio como expresión máxima en lo sucedido con la sala Alberdi", del Centro Cultural San Martín, desalojada violentamente.




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