15 de septiembre 2006 - 00:00

Murió la polémica Oriana Fallaci

Oriana Fallaci.
Oriana Fallaci.
Oriana Fallaci, una de las escritoras y periodistas más polémicas, contradictorias y populares del siglo XX, falleció ayer a los 77 años en Florencia, Italia, víctima de una enfermedad incurable.

La escritora y periodista había sido hospitalizada por una crisis hace 10 días y falleció a las 1.05 de esta madrugada a raíz de un colapso cardiocirculatorio terminal.

La familia hizo saber a través de un comunicado que las exequias tendrán lugar en forma privada y no revelaron ni el lugar ni la fecha de la ceremonia.

Fallaci vivía entre Italia y Estados Unidos. "Murió una grande italiana que llevó adelante una vida plena de pasión, plena de amor, que sacudió nuestros sentimientos con sus libros", dijo Ferruccio De Bertoli, ex director del Corriere della Sera.

Con Oriana Fallaci, escribió en un mensaje el presidente de la república Giorgio Napolitano, desaparece "una periodista de fama mundial, autora de grandes éxitos editoriales, apasionada protagonista de vivaces batallas culturales, admirable en la denodada lucha contra el mal que la había afectado".

Primero como enviada en los puntos más neurálgicos del planeta (fue herida gravemente en la masacre de la Plaza de las Tres Culturas de México en 1968) y luego como novelista, Fallaci estuvo siempre en el candelero y ninguno de sus libros, entrevistas o artículos cayó en la indiferencia.

Nacida en Florencia el 29 de junio de 1929, Fallaci comenzó muy joven la carrera periodística y enseguida demostró que lo que le gustaba de la profesión era el peligro y la posibilidad de codearse con los grandes líderes mundiales.

Corresponsal de guerra en Vietnam para "L'Europeo", la revista más parecida a "Life" que tuvo Italia, una vez terminado el conflicto en la ex Indochina pasó a la guerra indo-paquistaníy en Medio Oriente y recorrió toda América Latina, donde fue famosa su entrevista con Fidel Castro.

Por su grabador pasaron el líder palestino Yasser Arafat y la premier israelí Golda Meir, el shá de Irán Reza Pahlavi y el ayatola Ruola Jomeini (reunidos en el libro "Entrevista con la historia"), Cada vez que alguno se arrepentía de haberle dicho algo, Fallaci puntualmente le hacía oír la cinta grabada y la polémica se terminaba.

Estrella del periodismo narrativo y testimonial, Fallaci se dedicó a la novelística en los años setenta del siglo XX con "Carta a un niño nonato" (sobre el hijo que había perdido), "Un hombre" sobre el héroe de la resistencia al gobierno de los coroneles griegos, Constantin Panagulis, que había sido el gran amor de su vida, e "Insciallah", todos traducidos en más de treinta idiomas.

Ganó importantes premios literarios como el Viareggio y Bancarella. Después de una década de silencio, empleados en combatir su enfermedad, luego del atentado a las torres gemelas, Fallaci publicó un libro polémico, "La rabia y el orgullo", que fue el más vendido en Italia en el 2002.

Allí lanzó una batalla contra el Islam negando que tuviera dos almas, una civilizada y otra integrista, y atacando a Juan Pablo II por haber pedido perdón por las Cruzadas.

La escritora, que se definía una atea-cristiana, lanzó una cruzada personal contra el Islam en defensa de la cultura europea, con su siguiente libro "La fuerza de la Razón" y en el 2004 con "Oriana Fallaci se entrevista a sí misma" donde explaya punto por punto todas las razones que la mueven a combatir contra una gran religión como la islámica, a la que acusa de haber lanzado una campaña mortal contra Occidente.

En agosto del 2005, la escritora había sido recibida en entrevista privada por Benedicto XVI, tras ser elegido sucesor de Juan Pablo II, y con el que estaba de acuerdo en muchos más puntos de los que lo había estado con el pontífice precedente.

Nada trascendió de lo conversado entre ambos.

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