Laureano Cantarutti le hace honor a su apellido. Las actividades lúdicas y sonoras forman parte de su vida, de su historia. Transformar juguetes en instrumentos musicales lo lleva en el corazón, juega con esa evolución, se divierte. Es furor y va por más.
Transforma juguetes en instrumentos musicales y ejecuta "sonidos extraños y fascinantes"
Laureano Cantarutti recicla, experimenta y crea. Imagina y lo concreta. Es cordobés y ama la música. Su historia, contada entre ritmos y objetos.
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“Cuando era pequeño, me gustaba desarmar las radios para poder ver el interior y tratar de entender cómo era que esas “mini ciudades electrónicas” lograban transmitir música y voces”, recuerda en diálogo con Ámbito.
Y agrega: “Pero no las volvía a armar y a veces las rompía por cortar sin querer algún cable, lo que me valía el reto de mi papá y mamá. Ahora que de grande modifico estos aparatos, me dijeron hace poco (con una sonrisa en sus rostros) “nunca nos imaginamos que eso que hacías de pequeño, lo ibas a implementar en tu vida de manera creativa”.
El joven cordobés es músico compositor, autor, multinstrumentista, maker, circuit bender, podcaster y productor musical. Respira música las 24 horas del día.
Se formó desde muy joven; a los 8 años comenzó a estudiar música (teorías, solfeo, gramática e instrumentos de bronce), aunque la pasión por este estímulo sonoro la arrastraba desde que estaba en la panza según precisaron sus padres.
La guitarra es su instrumento favorito, en todas sus variantes, y como todo músico, incursionó en otros instrumentos (teclado, bajo, percusión, etc) para alimentar su conocimiento musical. Formó bandas y tocó en diferentes ámbitos, pero hubo un momento de su vida en el que decidió cambiar el rumbo.
“Pude fundar bandas y tocar en diferentes ámbitos, pero llegó un momento en el que los instrumentos convencionales no me permitían expresar sonoridades que si bien no sabían cuáles eran, entendía que no las lograba con la guitarra y demás instrumentos. Fue en ese momento, hace ya 6 años, que navegando por YouTube me apareció un video de una persona que había transformado un juguete en una especie de sintetizador lleno de perillas (potenciómetros), botones y conexiones que le permitían ejecutar sonidos extraños y fascinantes; ahí es cuando dije: “¿Wow! ¡Eso es lo que quiero hacer!”, remarca.
Cómo nació la idea de transformar juguetes en instrumentos musicales
Laureano puntualiza que “comencé a investigar qué es lo que había hecho esta persona del video para lograr esas sonoridades y así llegué al “Circuit Bending”: técnica y filosofía desarrollada en el año 1967 por Reed Ghazala (Estados Unidos), quién nos invita a abrir un aparato electrónico que use pilas (juguetes, teclados y todo artefacto que produzca sonido) para acceder al circuito electrónico y empezar a probar diferentes sonoridades utilizando un cable pelado en ambos extremos para conectar diferentes componentes electrónicos entre sí, mientras está funcionando el aparato”.
“Su principal objetivo es “estrujar un circuito”, en el sentido de sacarle el mayor provecho sonoro y funcional a cada aparato electrónico, transformándolo en un instrumento musical único y brindándole así una segunda oportunidad de vida frente a la Obsolescencia Programada”, sostiene.
Cómo los transforma
“Junto con Danilo Cantarutti y Valentina Martinez Gallino llevamos adelante el emprendimiento “Cantarutti Bentstrumentos”, en donde resignificamos aparatos electrónicos y descartes cotidianos transformándolos en instrumentos musicales. Por el momento construimos dos tipos de instrumentos: los que parten de la modificación de aparatos electrónicos y los que se construyen con descartes cotidianos”, comparte.
Y explica: “Para los aparatos electrónicos el procedimiento, es el siguiente: abro un juguete o aparato a pilas que me interesa modificar y desatornillo su carcasa para poder acceder al circuito que es su alma y corazón. Elijo aparatos con menos de 12 voltios para evitar riesgos de descarga eléctrica en nuestro cuerpo”.
“Con un cable pelado en los extremos comienzo a interconectar o puentear los diferentes componentes electrónicos que lo componen, al mismo tiempo que presiono alguno de los botones que hacen sonar el aparato. A medida que voy descubriendo uniones que afectan el sonido, voy tomando nota. Por lo general en este punto de las notas hago un dibujo de la placa e identifico las uniones con color y texto. Una vez identificados esos puntos, pruebo diferentes componentes como potenciómetros, pulsadores, LDRs (resistencias que dependen de la luz que reciben), entre otros”, aclara.
“Elegidos lo componentes, llega el momento de ver como montarlos. A veces en la misma carcasa se pueden hacer agujeros con taladro para que queden accesibles y funcionales; otras veces es necesario adicionar alguna parte plástica o directamente montar el circuito con sus modificaciones en otro contenedor porque no tenemos forma de hacer accesibles las nuevas funcionalidades. Por último, reemplazo el parlante que viene de fábrica por una salida de audio para que el nuevo instrumento pueda conectarse a un amplificador, consola, efectos y pueda grabarse su sonido directamente de línea como si fuera una guitarra eléctrica o teclado. Además, le coloco un interruptor ON/OFF en caso de que el juguete no lo tenga, para poder prolongar la duración de las pilas”, completa.
Asimismo, indica que “los otros instrumentos los construimos reutilizando descartes cotidianos como resortes, tapitas plásticas y maderas, para crear un instrumento acústico al que le adicionamos un micrófono piezoeléctrico que amplifica las ondas sonoras. A esos instrumentos también les colocamos una salida de audio e interruptor ON/OFF para habilitar/deshabilitar el micrófono. No llevan baterías”.
Qué buscan impulsar
Laureano reconoce que “mediante esta actividad impulsamos la fusión de Música con el Circuit Bending, la cultura Maker, cultura STEAM (del inglés Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics), el reciclado, la reutilización y la Economía Circular. Nos interesa que más personas conozcan esto y se animen a hacerlo, ya que la creatividad es un proceso personal, único y genera mucha satisfacción cuando uno logra construir un instrumento con sus propias manos”.
Y en cuanto a la premisa fundamental del proyecto, afirma que “no se necesitan conocimientos previos para poder empezar; lo único necesario es tener curiosidad y ganas de experimentar. Con el tiempo vas aprendiendo sobre electrónica, a usar un soldador de estaño, cómo utilizar los componentes electrónicos y más. En internet hay muchísimos tutoriales y siempre hay personas conocidas o amistades que pueden guiarnos. En Facebook existen muchísimos grupos de interés llenos de personas dispuestas a ayudar tanto en los primeros pasos como a nivel avanzado”.
Por otro lado, el joven innovador apuesta a seguir creciendo, y continuar con la expansión del proyecto en todo el mundo, aunque no depende de sí mismo.
“Apuntamos a conseguir sponsors para que en el 2023 podamos viajar a Estados Unidos para participar de manera presencial en el Maker Music Festival y en la NAMM Show, ya que hemos sido invitados a participar pero no contamos con fondos para costear los gastos del viaje y de la estadía”, precisa.
Y concluye: “Se viene el lanzamiento de mi segundo álbum solista en formato audiovisual para que se pueda apreciar cómo son utilizados estos instrumentos únicos en conjunto con los tradicionales. Además, produzco y conduzco desde 2021 para el Centro Cultural España Córdoba el podcast “Sonido Interior”, donde entrevisto a personas artistas de Iberoamérica relacionadas al Circuit Bending, Maker y luthería experimental. Me interesa también poder investigar sobre Inteligencia Artificial aplicada a la composición con Circuit Bending y hay otros proyectos que pronto se concretarán así que les invito a seguirme en las redes sociales para estar al tanto de las novedades. Laureano Cantarutti (tanto en Instagram como en Facebook).






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