1 de septiembre 2004 - 00:00

Nueva cárcel liberará 300 policías para más control en el conurbano

Felipe Solá.
Felipe Solá.
"Vengo a hablar de la Policía comunal", arrancó Felipe Solá apenas se sentó ante una discreta mesa del Club Náutico de San Fernando, escudado por su jefe de Gabinete Florencio Randazzo. Estaban los intendentes Ricardo Ubieto ( Tigre), Osvaldo Amieiro (San Fernando), Enrique García ( Vicente López) y Gustavo Posse (San Isidro). El cuarteto de caciques comunales gobierna los distritos donde, en los últimos meses, se produjo la mayor cantidad de hechos delictivos, en especial secuestros.

Los intendentes parecieron seguir una misma estrategia. Aguardar el discurso del gobernador y luego descargar la batería de reclamos. Siempre con el mismo son: «Necesitamos más policías para frenar los secuestros».

Mientras desembarcaban los platos de la cena (peceto relleno con salsa agridulce para el gobernador y pollo para los intendentesregado con vino Latitud 33), Solá se sinceró sobre lo complicado que le resultaba a su administración afrontar el tema de la seguridad, casi sin recursos económicos (Kirchner todavía no envió los 100 millones de pesos que prometió a la provincia) y una Policía en plena reconstrucción.

Sin embargo, prometió (ayer lo anunció) la incorporación de 300 nuevos policías para sumarlos al despliegue de efectivos en esa zona del conurbano bonaerense y la integración de Pilar al corredor hoy custodiado por la Federal, Gendarmería y Prefectura.

Casi al unísono, los jefes de las comunas pidieron acelerar la construcción de la alcaldía en la región del Camino del Buen Ayre. El cálculo que realizan es simple. El traslado de los detenidos permitirá que 300 policías que hoy cuidan presos vayan a vigilar las calles.

«Estamos financiando en conjunto la construcción de la alcaidía de la zona norte que estará finalizada dentro de ocho o diez meses»,
disparó Solá.

• Estocada

Acto seguido admitió que eso permitiría descomprimir la población de presos en comisarías, una de las fuertes críticas vertidas por el ingeniero Juan Carlos Blumberg.

El intendente
Posse rompió el monólogo con una estocada a fondo: «Blumberg existe porque no se trabajó con la debida antelación por parte de la Nación y la provincia de Buenos Aires en materia de seguridad».

«Es algo que truena y pareceun escarmiento, pero hay que saber escucharlo. Es el hombre que más moviliza en la Argentina y no es cuestión de intercambiar críticas con él. Hay que saber aproximarse a Blumberg, porque es aproximarse a un sector de la sociedad»,
remató.

La intervención del intendentede San Isidro tenía un sentido: sugerirle al gobernador que baje línea para que su ministro de Seguridad,
León Arslanian, y los acólitos de éste terminen la guerra verbal contra Blumberg.

Arslanian no sólo puso en duda el financiamiento de la Fundación Axel al sostener que recibe fondos del gobierno nacional, sino que aseguró que el empresario le pidió dinero de las arcas provinciales.
Blumberg desmintió esas acusaciones formuladas por Arslanian y su segundo, Martín Arias Duval.

Los colaboradores del gobernador juran que esas declaraciones
«molestaron a Solá».


No fue casualidad, entonces, que pese a que su presencia estaba anunciada en la reunión ni Arslanian ni ningún miembro de la cartera de Seguridad bonaerense participaron del encuentro con los intendentes del conurbano.

Roto el hielo, el jefe comunal de San Fernando pidió que continúe el plan de cuadrículas policiales y la articulación de la provincia y Nación en el despliegue de las fuerzas federales de seguridad.

Volvió a hablar
Posse para comentar a Solá que la Prefectura Naval no estaba custodiando la villa La Cava desde el jueves pasado, lo cual había provocado un incremento de los robos en la zona.

Le siguió en la palabra el intendente de Tigre, quien dijo que los operativos masivos que se realizan en la provincia son
« espasmódicos», y señaló que «la seguridad debe desarrollarse de acuerdo con las características de cada zona».

También se pronunció en contra de que las comunas pasen a manejar cuerpos policiales con «poder de fuego» porque -a su entender-ese factor debe quedar en manos de la provincia o la Nación.

La cena terminó pasada la una de la madrugada con varias promesas, como la descentralización de impuestos a las embarcaciones, la transferencia de los puertos de Olivo y San Isidro, y la participación de la gente de la región en el proyecto de la reforma educativa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar