La posibilidad de la existencia de un caso (que se registró en el lugar) de fiebre amarilla en Misiones provocó alarma y controversia entre las autoridades sanitarias locales, que primero confirmaron la aparición de un joven infectado y luego salieron a rectificar la información, adjudicándola a un «malentendido».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El director de Epidemiología misionero, Julio Estévez, anunció a primera hora de ayer que se había confirmado el primer caso de fiebre amarilla autóctono en la provincia, pero su afirmación fue perdiendo peso con el correr de las horas, al punto que él mismo salió a desmentirla.
La información tuvo inmediata repercusión porque se trataría de la primera derivación argentina del brote de fiebre amarilla registrado en Paraguay, Brasil y Bolivia, y el primer caso autóctono registrado desde fines del siglo XIX.
Sin embargo, la versión sobre un joven afectado por la fiebre amarilla fue rápidamente desmentida por Guillermo Vymazal, director del sanatorio IOT, donde aquél había quedado internado. Vymazal negó en todos los medios locales que el joven de 19 años que estuvo internado en ese centro de salud tuviera la enfermedad.
Luego, el propio Estévez -quien había lanzado la versión-tuvo que salir a reconocer que «fue un malentendido» y que él mismo había dado «una mala información» a la prensa.