Walter Miralles, el padre de Santiaguito, el niño asesinado de un golpe en la cabeza y arrojado a un pozo séptico de la casa de unos vecinos, dijo hoy que los investigadores le recomendaron a él y a su esposa que no revelara la existencia de un llamado extorsivo por la seguridad de su hijo.
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"Hubo una llamada pidiendo 20 mil pesos el jueves a las 11.30, y él (por Santiago) había desaparecido el miércoles a las 15", recordó Walter Miralles. "La policía me dijo que convenía que no trascienda por una cuestión de seguridad de Santiago, dijeron que ellos eran expertos y especialistas en el tema y con mi señora confiamos y esperamos a Santiago", recordó el padre del niño.
A cuatro días de ese llamado y a casi dos del hallazgo del cuerpo de su hijo, para Walter Miralles existen cuestiones "dudosas" e indicios de que hubo "mal manejo" de algunas cuestiones vinculadas a la investigación.
"No entiendo esos operativos tan grandes cuando Santiago estaba a metros, cómo puede ser que primero no hayan optado por entrar a los lugares cerca de mi casa porque un fiscal tardaba en dar la orden, eso no lo entiendo", se lamentó el hombre.
Tras cuestionar que no le hayan dado inicialmente importancia a los movimientos de un perro que marcó con insistencia el lugar del hallazgo del cuerpo y que además se haya demorado la orden judicial para ingresar a la casa de los vecinos, el papá de Santiago dijo no tener consuelo por lo sucedido.
El hombre recordó que los caseros vecinos ahora detenidos tenían un hijo que pasaba mucho tiempo en su casa con Santiaguito, que se quedaba a comer y que en el verano permanecía en la pileta hasta la noche.
Walter dijo que con los vecinos no existía relación alguna más que un saludo, ya que el vínculo era entre Santiago y el niño de la pareja ahora detenida.
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