Doce dotaciones de bomberos combatieron el incendio que se declaró en un depósito del barrio de Once.
Un incendio de gran magnitud desatado en un depósito de cotillón obligó ayer a la evacuación de una importante zona de Once, que se vio durante varias horas cubierta por una densa columna de humo negro, y también encendió la alarma ante la posibilidad de que se ocasionaran derrumbes.
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Doce dotaciones de bomberos combatían anoche el fuego, que se propagó desde el cuarto piso hacia los restantes niveles del edificio ubicado en Lavalle 2257. El siniestro también ocasionó un caos en el tránsito, dado que la Policía Federal cercó siete manzanas a la redonda, lo que significó más de 1.400 metros de calles inhabilitados y obligó a desviar los vehículos por vías alternativas. En el mencionado edificio funciona el depósito del local Ciudad Cotillón, con materiales altamente inflamables que permitieron la propagación rápida del fuego. El incendio no ocasionó heridos ni víctimas, aunque sí obligó a los bomberos a evacuar al menos tres edificios de la zona, por precaución, mientras muchos otros vecinos del barrio resolvieron abandonar sus departamentos por voluntad propia. El fuego se habría iniciado en el cuarto piso del edificio, aunque se desconoce si dentro de éste funcionaba parte del depósito de cotillón o los departamentos se utilizaban como vivienda. Según revelaron vecinos de la zona, en la cuadra sólo existen dos edificios de departamentos habitados, mientras el resto de los inmuebles están ocupados por locales, oficinas y depósitos comerciales.
Los comerciantes de la zona describieron que el inmueble donde se desató el incendio es «angosto», por lo que los bomberos sólo pudieron combatir el fuego desde el frente, la terraza y la escalera hidráulica. El trabajo de los bomberos comenzó pasadas las 15, a partir de las llamadas de los vecinos y los mismos dueños del local de venta de elementos de cotillón.
Con el correr de las horas, las tres líneas de combate propuestas por los bomberos hicieron bajar las llamas, que en algún momento sobrepasaban el edificio. El denso humo negro, cuya columna podía verse claramente desde distintos puntos de la ciudad, abrió muchas grietas en las paredes del inmueble, por lo que se pensó en el riesgo de derrumbe. Los ingenieros de la brigada de apuntalamiento del Gobierno porteño confiaron que existía «probabilidad» de derrumbe en una de las paredes laterales.
Los bomberos indicaron que las causas del accidente podrán saberse una vez que el fuego haya quedado totalmente extinto y los peritos puedan trabajar en los distintos pisos.
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