11 de mayo 2007 - 00:00
Pilotos presentan pruebas de la "cuasi colisión" entre aviones
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"Mirá, yo voy a decir la verdad. Yo no sé si apretaron a alguien para que diga que vio otra cosa", se escucha decir a Leban durante su diálogo telefónico con el instructor.
"Lo que yo me pregunto es cómo puede una persona cambiar su testimonio cuando en el audio le dice una cosa totalmente distinta a su instructor", cuestionó hoy Piñeyro.
Ante Oyarbide, Leban había explicado que "no se dio en ningún momento una situación de cuasi colisión, en todo momento existió una separación reglamentaria; además de la separación vertical, también existía una separación longitudinal".
Según la comunicación teléfonica mantenida por Leban y su instructor Torres, el hecho existió.
Piñeyro indicó que el incidente se produjo por una descoordinación importantísima entre las subestaciones de Córdoba y Ezeiza, en el traspaso del avión de United.
La aeronave de la empresa estadounidense estaba siendo controlada por la subestación Córdoba, que la da orden de hacer una espera en el punto "hisopo", por donde tenía que pasar a las 8:52 (hora argentina) y llegó diez minutos antes.
El avión de Andes tenía que pasar por esa misma posición a las 8:55, y el control de Ezeiza tenía el plan de dejar pasar al United sin espera, para mantener la diferencia de tres minutos que los separaban.
En una primera escucha, Piñeyro destacó la presencia de un tercer avión, perteneciente a la empresa Austral, que hacía las veces de "traductor" entre Córdoba y los pilotos del vuelo de United.
"El United le está preguntando si aparte del problema del radar hay algún otro inconveniente. ¿Me puede confirmar eso?", preguntó el piloto de Austral, aunque no recibió respuesta desde Córdoba.
La explicación que dio Leban a su instructor fue que ella estaba "manejando" al avión de Andes, ya que el United, una vez dentro de la órbita de Buenos Aires, estaría a cargo de Silvina Videla.
Ambos aviones estaban a 35.000 pies, por lo que los controladores bonaerenses y cordobeses acordaron bajar la altura de las aeronaves.
Pero ambos mandaron a los aviones a 33.000 pies, mientras el de United continuaba girando y el de Andes avanzaba peligrosamente hacia su posición.
Cuando la controladora Leban vio esta situación, el de United estaba a 34.000 pies, y el de Andes se encontraba a 33.400.
"Pelotuda, se parten, paralo al 847 (vuelo de United), traelo y pasámelo", pidió desesperadamente Leban a su compañera de turno en ese momento.
El Boeing 767 realizó ese brusco freno, pero su ángulo de giro alcanzó los 33.700 pies, y es así que los aviones estuvieron sólo a 300 pies (100 metros) de distancia vertical, cuando la separación mínima estipulada debe ser de mil metros verticales y cinco millas longitudinales.
En el diálogo telefónico, Leban le explica al instructor Torres que "hubo un palo", lo que representaría la figura de la "cuasi colisión", según interpretó Piñeyro ante la prensa.
Por su parte, se denunció que tres controladores y un jefe de torre que se desempeñaban en su mayoría en la subestación Ezeiza fueron puestos "en comisión" por la Fuerza Aérea.
"Los apellidos de los damnificados son Paredes, Pedraza, Popovich y Andújar. Son compañeros que mantienen un duro enfrentamiento con la Fuerza y ésta los ´sacó del medio´", explicó Juan Pappalardo, de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico.


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